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sábado, 12 de febrero de 2011
La Hipóstasis de los Arcontes
miércoles, 4 de agosto de 2010
LOS ANTIGUOS GNÓSTICOS Y EL CRISTIANISMO PRIMITIVO
Soy la voz del despertar en la noche eterna
(Himno gnóstico)
El Gnosticismo: ¿Herejía u Ortodoxia?
El Gnosticismo, doctrina filosófico-religiosa de los gnósticos, es la enseñanza basada en la gnosis, término griego que significa literalmente conocimiento. Obviamente, en este caso, se trata del conocimiento sagrado (o Sophia).
Durante mucho tiempo, fue mostrado como una herejía, una simple secta del cristianismo: primero habría existido el cristianismo, con su teología, y solo después habría surgido la herejía gnóstica. Von Hartman, un historiador alemán de finales del siglo XIX, aún consideraba que los gnósticos, interpretando la doctrina cristiana a la luz de la filosofía griega, distorsionaron aquel mensaje y propagaron formas falsas de la enseñanza cristiana.
Con el desarrollo del estudio de la Historia de las Religiones, esta perspectiva fue abandonada, pasando a dejar clara y resuelta la idea de que el gnosticismo es un fenómeno básicamente precristiano y un movimiento religioso independiente. En el comienzo del siglo XX, Wilhelm Bousset declaró que “el gnosticismo es antes que nada un movimiento precristiano con raíces en sí mismo. Deberá por tanto ser entendido (....) en sus propios términos y no como una excisión o derivado de la religión cristiana.” 1. Walter Bauer publicó en 1934 una obra que reconocía que “originalmente, ciertas manifestaciones de vida cristiana que los autores de la Iglesia denuncian como herejías, no habían sido nada de tal género, siendo por el contrario las únicas formas de la nueva religión; esto es, en esas regiones, eran simplemente el cristianismo”. 2
Los descubrimientos de Nag-Hammadi – Una nueva perspectiva
En 1945, un campesino encontró, en Namag-Hammadi, una pequeña localidad del Alto Egipto, un gran jarro de cerámica conteniendo 12 libros de papiro encuadernados en cuero. En total fueron descubiertos 52 textos. Después de largas investigaciones, los estudiosos llegaron a la conclusión de que los papiros tenían cerca de 1500 años y eran traducciones en copto de manuscritos aún más antiguos. Las fechas de los textos originales están estimadas entre los años 50 y 180 de nuestra Era. Se cree que los manuscritos fueron enterrados alrededor del siglo IV, cuando, en la época de la conversión del Emperador Constantino, los obispos católicos pasaron al poder y desencadenaron una campaña, por momentos muy violenta y falta de escrúpulos, contra las llamadas herejías. 3
El descubrimiento de estos textos inició una época de investigación completamente nueva, iluminando las raíces y los orígenes del Cristianismo, que difieren de la versión que el poder vigente quiso hacernos llegar. La mayor parte de esta literatura es netamente cristiana; sin embargo, algunos textos se aproximan a la tradición judáica y otros a las tradiciones hindú y budista. En su conjunto, tales escrituras apuntan a la idea de que los gnósticos fueron los primeros y verdaderos cristianos, encontrándose entre aquellos que mejor comprendieron el mensaje más profundo del Señor. Teniendo en cuenta la importancia de los Esenios y grupos semejantes en la formación del Cristianismo primitivo, hay que hacer notar que Helena Blavatsky, en el volumen III de su obra “Isis sin Velo”, sugiere que los gnósticos serían los esenios: cuando éstos últimos desaparecieron, los gnósticos surgieron y afirmaron su doctrina.
De manera que, el Gnosticismo deberá ser entendido como un penetrar en la cara oculta del Cristianismo, comprendiendo, no solo sino además, las enseñanzas destinadas a aquellos espiritualmente maduros y capaces de penetrar en los Misterios. En uno de sus libros más maravillosos, el “Cristianismo Esotérico”, Annie Besant declara que, de la misma forma que todas las tradiciones religiosas, el Cristianismo tiene un lado secreto destinado a apenas solo a algunos, pues “las religiones son dadas al mundo por hombres más sabios que las masas que los reciben. Son destinadas a acelerar la evolución humana, y su acción, para ser efectiva, debe alcanzar e influenciar individualmente a los hombres. Ahora, no todos los hombres alcanzarán el mismo grado de evolución (...). Es, por lo tanto, inútil querer dar a todos la misma enseñanza religiosa (...). Una religión debe de ser graduada como la propia evolución, si no jamás alcanzará su fin.”
Las propias palabras del Maestro son claras y explícitas: “Y cuando se halló sólo, los que estaban junto a él con los doce apóstoles le preguntaron acerca del sentido de esta parábola. El les dijo: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios mas, a los que son de afuera, todas estas cosas son dichas a través de parábolas”. “Así, les anunciaba la palabra mediante muchas parábolas semejantes, según lo que eran capaces de oir. El no les hablaba sino por parábolas, pero cuando estaba en privado, les explicaba todo a sus discípulos”. 4
Algunos de los propios padres de la Iglesia habían reconocido incluso la existencia de una doctrina oculta. San Clemente de Alejandría escribió que “el Señor permitió que participasen de esos Misterios divinos los que fueran capaces de recibirlos. Ciertamente El no reveló a muchos lo que a esos muchos no pertenecía, sino a los pocos a quienes sabía que pertenecía, los que eran capaces de recibirlos y de amoldarse de acuerdo con ellos” 5. Y así, en cuanto los ortodoxos dependían exclusivamente de las enseñanzas públicas y exotéricas que Cristo y los Apóstoles proporcionaban a muchos, la mayor parte de los cristianos gnósticos poseían su conocimiento secreto, conocido solamente por unos pocos. Nótese que los gnósticos aquí retratados no se refieren a ninguno de los movimientos autodeterminados gnósticos, sino a hombres auténticamente sabios como Valentín, Basílides, Marción y Simón el Mago, entre otros.
Gnosis – autoconocimiento como conocimiento de lo divino
La gnosis es el conocimiento espiritual y sagrado, correspondiente al Gupta-vidya de los hindús, la visión con los ojos del alma o percepción espiritual, y solo puede ser alcanzado a través de la Iniciación en los Misterios Espirituales. 6
Para los gnósticos, la gnosis es (era) esencialmente un proceso de autoconocimiento como conocimiento de Dios.
Abandonad la búsqueda de Dios y de la creación y demás cuestiones de índole semejante. Conseguidlo tomándoos a vosotros mismos como punto de partida. Aprended qué es lo que, dentro de vosotros, hace suyo todo cuanto existe y decid: “ Dios mío, mi razón, mi pensamiento, mi alma, mi cuerpo”. Aprended las fuentes de la tristeza, de la alegría, del amor, del odio (...). Si investigaseis cuidadosamente estas cuestiones, descubrireis a Dios en vosotros mismos. 7
El hombre que se conoce a sí mismo, al más profundo nivel, conoce simultáneamente a Dios y para de hacer.
Golpead a la puerta que sois y caminad por la linea recta que sois. Pues si caminaseis por la línea, será imposible que os extravieis (...). Abrid la puerta por vosotros mismos, de manera que podais llegar a conocerla (...). Todo aquello que abrieseis por vosotros mismos, lo abrireis efectivamente. 8
Mientras tanto, la idea, explicitada por Annie Besant en la “Sabiduría de los Upanishads”, de que la Naturaleza del Espíritu Universal también se encuentra en nosotros mismos, de que el Atman o Yo más interno, que es (uno con) Brahman conoce la manifestación externa de Brahman, contribuye a la comprensión del Reino de Dios referido en el Evangelio de Tomás. Tal como el Espíritu Universal se encuentra en nosotros y fuera de nosotros, es posible conocer el Reino de Dios dentro de nosotros, a través del autoconocimiento, y fuera de nosotros, a través del conocimiento de las leyes que rigen el Cosmos, siendo éstas el Pensamiento Divino encarnado. De hecho, el reino se encuentra dentro de vosotros, y a la vez se encuentra fuera de vosotros. Cuando llegueis a conoceros, sereis entonces conocidos, y percibireis que sois los hijos del Padre vivo. 9
En este viaje de autodescubrimiento la mente es nuestro guía fiel y la razón nuestro maestro: (...) forjad vuestro guía y vuestro maestro. La mente es el guía, pero el maestro es la razón. Vivid de acuerdo con vuestra mente (...). Adquirid fuerza, pues la mente es fuerte (...). Encended la lámpara que teneis dentro de vosotros. 10
La Resurrección como Iniciación
La Resurrección de Cristo no era interpretada de una forma literal sino simbólica. Ella simbolizaba la forma como era posible experimentar la presencia de Cristo a un nivel espiritual; ella es el momento de la iluminación, el momento en que se alcanza la gnosis. Sobre este asunto, el Tratado sobre la Resurrección dice:
No supongan que la resurrección es una aparición. (...). En vez de eso lo que deberíamos de sostener es que es el mundo que constituye una aparición y no la resurrección. Esta es una revelación de aquello que en verdad existe y una migración para lo nuevo.11
El autor de este texto considera la existencia humana normal como una muerte espiritual y que, a través de la Resurrección, el hombre se vuelve espiritualmente vivo. En el “Evangelio de Felipe” encontramos presente la misma idea:
Tú viste el Espíritu, tú te convertiste en el Espíritu. Tú viste al Cristo, tú te convertiste en el Cristo. Tú viste al Padre, tú te convertiste en el Padre... 12
“Para los cristianos de los primeros siglos, Cristo era el símbolo vivo de la propia divinidad en ellos, el fruto glorioso del germen que ellos forjaban en su propio corazón. La doctrina del Cristianismo Esotérico no era la salvación por un Cristo exterior, sino la glorificación y la perfección de todos en el Cristo interior.” 13
El Cosmos
De la misma manera que la tradición hindú, la filosofía gnóstica se asienta en la concepción de un Dios Absoluto, la Divinidad Suprema, Transcendente a todo el universo manifestado. Este Dios es El único Señor y Dios (...). Pues no fue generado (...). Por consiguiente, en la acepción debida, el único Padre y Dios es aquél que no fue generado por nadie. 14
La Raíz de Todo, el Inefable que reside en la Mónada. Reside por sí sólo en el silencio (...) ya que, al final, El era una Mónada, y nadie existió antes que El. 15
En el “Libro de Melquisedec”, del Evangelio del Mar Muerto, se nos da una magnífica descripción del Dios Inmanifestado:
Antes de que existiese una estrella brillando, antes de que hubiese ángeles cantando, ya había un cielo, el hogar del Eterno, el único Dios. Perfecto en Sabiduría, Amor y Gloria, el Eterno vivió una eternidad, antes de concretizar Su bello sueño, la creación del Universo. Los incontables seres que componen la creación fueron, todos, ideados con mucho amor. Desde el ínfimo átomo a las gigantescas galaxias, todo mereció Su suprema atención.
Valentín, uno de los más sabios entre los gnósticos, comienza su exposición filosófica con la premisa de que Dios es esencialmente indescriptible: nada se puede decir acerca de su Seidad pues el mismo concepto está mucho más allá de nuestra comprensión. No en vano sugiere que el Divino puede ser considerado como una deidad “consistiendo, por un lado, en el Inefable, la Profundidad, el Padre Primordial; y, por otro lado, en la Gracia, el Silencio, el Vientre y la Madre-de Todo”. La misma idea puede encontrarse en dos textos más recientemente hallados, “o Protenoia Trimórfico” (literalmente, el “Pensamiento Primordial Triplemente Formado”):
Yo soy Protenoia, el Pensamiento que reside en la Luz (...). La que existe antes que Todo (...). Yo soy la percepción y el conocimiento, y emito una Voz a través del Pensamiento. 16
Yo soy Andrógino, Yo soy tanto Padre como Madre, ya que copulo conmigo mismo (...). Yo soy el vientre que da forma al Todo. 17
En la Gran Anunciación, el origen del Universo es explicado de la siguiente forma:
Del poder del Silencio surgió un gran poder, la mente del Universo, que genera todas las cosas, y que es un varón (...), el otro es una gran Inteligencia (...) es una hembra que produce todas las cosas. 18
Helena Blavatsky, al describir las filosofía de Basílides, otro gran sabio gnóstico, nos dice que él afirmaba que el “Padre desconocido, Eterno y No Creado, dió nacimiento en primer lugar al Nous, la Mente, Esta emanó de sí misma al Logos. El Logos (el “Verbo” de Juan) emanó a su vez a las Phrónesis, las Inteligencias. De las Phronesis nació Sophia, la Sabiduría femenina, y Dynamis, la fuerza. Tales fueron los atributos personificados de la misteriosa Divinidad, el quinterno gnóstico, que simboliza a las cinco sustancias espirituales, aunque inteligibles, las virtudes personales o los seres exteriores de la Divinidad desconocida. Esta es una idea eminentemente cabalística; y más todavía es budista.”19
A través del estudio y el análisis comparativo de todas las grandes tradiciones religiosas llegamos, necesariamente, a la conclusión de que no son más que las vestiduras externas de aquélla que es la Religión Universal, la Sabiduría de “todos los tiempos y lugares”. Incluso en este artículo, tratándose de una pequeña introducción, podemos verificar que las semejanzas del sistema filosófico-religioso gnóstico con las tradiciones hindú, budista y judaica son evidentes. Es importante, por consiguiente, mostrar al mundo, enfermo y herido a causa de su propia ignorancia, que la unidad de todas las religiones es un hecho y que es posible que todas las naciones de la Tierra se respeten y vivan bajo la misma bandera, la bandera de la Eterna Sabiduría.
Ana Isabel Neves
1 W. Bousset, Kyrios Cristos; traducción inglesa, 1913
2 W Bauer, Orthodoxy and Heresy in Earliest Christianity, 1971
3 Originalmente, una herejía nada más significaba un grupo; pero, gradualmente, el significado adicional se unió a la palabra y se convirtió en un grupo que profesaba una doctrina falsa.
4 S. Marcos IV, 10, 11, 33, 34; S. Mateo XIV, 11, 34, 36,; S. Lucas VIII, 10
5 Stromata, Libro I, cap.28
6 Blavatsky, Glosario Teosófico
7 Hipólito, REF 8.15.1-2
8 Enseñanzas de Silvano 106.30-117.20, NHL
9 Evangelio de Tomás 32-19-33.5, NHL
10 Enseñanzas de Silvano, 85.24-106.14, NHL
11 Tratado de la Resurrección 48.10-16, NHL
12 Evangelio de Felipe, 61.29-35, NHL
13 Annie Besant, El Cristianismo Esotérico
14 Tratado Tripartito, 51.24-25.6, NHL
15 Una exposición Valentina, 22.19-23, NHL
16 Protenoia Trimórfica 35.1-24, NHL
17 Protenoia Trimórfica 45.2-10, NHL
18 Hipólito, REF 6.18
19 Helena Blavatsky, Isis sin Velo
miércoles, 21 de julio de 2010
Eliphas Levi, el Mago

al, único responsable, es el que debe llevar por siempre la pena; porque el Alma es impasible en su naturaleza, y no llega a sufrir más que cuando se materializa.
ue trabajar.miércoles, 30 de junio de 2010
EL AGNOSTOS THEOS
Ha llegado la hora de comprender lo que es realmente el Ser, lo que son nuestros estudios, lo que es la Gnosis. Ante todo, tenemos que rendir culto al Agnostos Theos, al Espacio Abstracto Absoluto, incondicionado y eterno.Indubitablemente, la divinidad incógnita y desconocida, es eso que no tiene nombre: aquello, lo innominado, lo inefable.
El Absoluto está más allá de todo lo que tenga forma y figura, lado por lado, cantidad, cualidad, número, medida y peso: es lo que no es, lo que no tiene forma, lo real.
Al usar esta clase de términos, deben ustedes saberlo entender desde un punto de vista intuitivo; cuando digo "es lo que no es", hay que aprehender su honda significación.
Una forma de ser, sería la que tenemos en nuestro intelecto, pero "aquello" no es lo que tenemos en nuestro intelecto; por eso digo: "es lo que no es", ese no Ser que es el real Ser; sólo así podremos entender algo puesto que "aquello" está más allá de toda comprensión.
Sat, el inmanifestado, indubitablemente pertenece al aspecto negativo de la luz. Estamos acostumbrados a pensar en la luz en su aspecto positivo, pero el aspecto negativo de la Gran Vida está mucho más allá de todo lo que podamos entender, mucho más allá de los sephirotes de la Cábala, mucho más allá del silencio y del sonido y de los oídos para percibirlo; mucho más allá del pensamiento, del verbo y del acto.
Cuando se habla de "existencia negativa", debemos entender aquello que no es y sin embargo es. La "luz increada", pues, es el aspecto negativo de la luz, es lo real; la "existencia negativa" tomémosla en el sentido de que no es manifestada, que se oculta tras los velos de la manifestación.
El Anciano de los Días, por ejemplo, en cada uno de nosotros, resulta siendo el Malkuth, es decir, un aspecto inferior, es para el absoluto. Así como Malkuth dentro de la manifestación cósmica, o sea el mundo físico, es el aspecto más inferior de todos los diez sephirotes, así también el Anciano de los Días, con toda y su grandeza, majestad y señorío, es el Malkuth para el Absoluto.
De esa divinidad incógnita y desconocida, que se halla latente en todo lo que es, ha sido y será, surge toda emanación: los inefables, el Ejército de la Voz, la Gran Palabra, los Dioses Santos, los Gobernadores de todo el universo. Ellos no son sino manifestaciones de la divinidad incógnita y desconocida: del Agnostos Theos.
Bien, mis caros hermanos, no olvidemos pues al Jehová, al Iod Heve. Cuando hablo en esta forma, no quiero referirme, en modo alguno, al Jehová aquel antropomórfico de la Iglesia de Roma y de Jerusalén y de todas las gentes dogmáticas en general; no, el Jehová a que me refiero, a que hago alusión, es el Jehová íntimo de cada cual; es obvio que cada uno de nosotros trae dentro su propio Iod Heve. Iod es el principio masculino, Heve es el principio femenino; Iod es nuestro Padre que está en secreto, Heve es nuestra Divina Madre Kundalini (ese es el Jehová íntimo, particular, de cada cual).
Jesús de Nazaret rechazó al Jehová antropomórfico de los judíos, a ese Jehová bíblico, al de la "Ley del Talión", al de la venganza; Jesús de Nazaret amó a su Padre que está en secreto, y a su Divina Madre Kundalini. Vemos al Divino Rabí de Galilea, crucificado, exclamando al Padre con gran voz: "¡Padre, en tus manos encomiendo mi Espíritu!" Su Madre Divina Kundalini está al pie de la cruz; ella le asiste, ella es Ram Io. "Ram" es un mantram, el mantram del fuego, el mantram del Tattva Tejas: "Io" nos recuerda los Misterios Isíacos, "Io" es el punto dentro del círculo, es el Lingam-Yoni.
Así pues, hermanos, Jesús rechazó definitivamente al dogmático Jehová, a ese que fundamentaba toda su doctrina en la venganza de "ojo por ojo y diente por diente", y adoró firmemente a su Padre que está en secreto y a su Divina Madre. El Jehová auténtico, pues, hay que buscarlo íntimamente; cada uno de nosotros lleva, más allá de su Conciencia, al Padre que está en secreto y a la Divina Madre (Iod -Heve).
Hemos citado al Espacio Abstracto Absoluto, de donde emanó el Ejército de la Voz, de donde brotó nuestro Jehová particular, el divino macho-hembra. Vemos, pues, que detrás de nuestra divinidad particular está la divinidad abstracta, el Ser de nuestro Ser, el dios desconocido, ante el cual se prosterna todo el ejército de la voz: la deidad que no tiene nombre, la "existencia negativa", "aquello" que no es y sin embargo es.
Hemos visto, pues, de dónde ha brotado nuestro Ser Interior; habiendo sabido que emanó de entre las entrañas del Espacio Abstracto, necesitamos orientarnos. Ante todo se hace indispensable que nuestro Padre-Madre interior sea autorrealizado en nosotros; eso es posible si nos comprendemos a sí mismos, si logramos eliminar de nuestra naturaleza, los elementos inhumanos que cargamos dentro.
Veamos: ¿por qué en las profundidades de sí mismos, está nuestro Padre-Madre, nuestro Elohim primordial que ha emanado del dios desconocido, de la luz insondable, del Espacio Abstracto, incondicionado y eterno? El ha venido con un propósito, y es tomar forma en nosotros, autorrealizarse, cristalizar en nosotros. ¿Será posible eso? ¡Sí lo es! Pero necesitamos, repito, primero, la eliminación de los elementos inhumanos, a fin de que él pueda expresarse a través de nosotros; segundo, necesitamos la creación de instrumentos o vehículos capaces de almacenarlo, de recubrirlo con su presencia, de protegerlo; vehículos que deben tener una constitución fuerte y sin embargo elástica y dúctil, sublime.
¿Qué clase de vehículos serán esos? Todas las gentes creen que ya poseen tales cuerpos (cuando hablo de "todas las gentes", me refiero a los pseudoesoteristas y pseudoocultistas); desafortunadamente, son muy pocas las personas que nacen con un Cuerpo Astral.
Nuestro cuerpo físico está gobernado por cuarenta y ocho leyes. Es un instrumento maravilloso; desafortunadamente, la humanidad solamente posee dicho instrumento. El asiento vital de tal vehículo, es el Cuerpo Vital, el Lingam Sarira de los teósofos, la condensación biotermoelectromagnética, en la cual se haya la raíz misma de nuestra existencia. Más allá de estos cuerpos, lo único que existe es el Ego (y eso es la humanidad).
El bípedo tricerebrado, el animal intelectual, solamente posee el cuerpo planetario con su asiento vital, y dentro, muy dentro, lleva el Ego, el Yo, el mí mismo, el sí mismo. Tal Yo, tal Ego, esta compuesto por diversos elementos inhumanos. Desafortunadamente, la Esencia se halla enfrascada, embutida entre los citados elementos y es obvio que se procesa de acuerdo con su propio condicionamiento.
Nos hallamos, pues, en un estado desastroso y sin embargo estamos llamados a recubrir con nuestras presencias al divino macho-hembra, a ese que emanó del Espacio Abstracto Absoluto.
Entonces, ¿cómo hacer, cómo proceder, cómo actuar, cómo trabajar para que, un día, nuestro sagrado Elohim pueda ser recubierto con nuestra presencia?, ¿de qué manera? Ante todo debemos empezar por eliminar de nuestra naturaleza, los elementos inhumanos. Tales, repito (y para que me entiendan bien, aclaro), se hayan personificados con las diversas figuras que constituyen el Yo, el mí mismo, el sí mismo: ira, codicia, lujuria, envidia, orgullo, pereza, gula, etc. (son tan innumerables los defectos, que aunque tuviéramos mil bocas para hablar, no acabaríamos de enumerarlos a todos detenidamente). Se hace muy necesario, urgente, inaplazable, poder eliminar todos esos defectos. Cada uno de ellos es un elemento inhumano y dentro de cada uno de ellos está enfrascada, embotellada, embutida la Esencia, que es lo más digno, que es lo más decente que poseemos.
Ante todo se hace urgente comprender que es indispensable hacer conciencia de nuestros propios errores. En relación con las gentes, en la lucha por el pan de cada día, en relación con nuestras amistades, los defectos que llevamos escondidos afloran, y si nosotros nos hallamos alertas, como el vigía en época de guerra, entonces los descubrimos. Defecto descubierto, debe ser comprendido muy íntegramente, en todos los departamentos de la mente.
Cada defecto es polifacético y tiene muchas raíces. Una vez que hayamos comprendido nuestros errores a través de la técnica de la meditación, entonces procederemos a eliminarlos. Podríamos comprender, por ejemplo, el defecto de la ira y sin embargo continuar con ella; podríamos comprender el defecto de la envidia y sin embargo llevarla adentro. Se hace necesario también, repito, eliminar y esto solamente es posible utilizando la fuerza eléctrica sexual.
Así pues, durante el Sahaja Maithuna podemos invocar a Devi Kundalini, la serpiente ígnea de nuestros mágicos poderes y suplicarle elimine, erradique de nosotros el defecto descubierto. Ella procederá, utilizando la lanza de Minerva para arrojarlos fuera. Recordemos aquel símbolo maravilloso, en el que aparece Jesús, el Gran Kabir, dentro del Templo de Jerusalén arrojando con el látigo a los mercaderes. Así también debemos proceder nosotros: arrojar con el látigo de la voluntad a los mercaderes del templo (la ira, la codicia, el orgullo, etc., etc., etc.). Devi Kundalini se encargará de hacerlo; ella empuñará la lanza de Minerva y con tal fuerza fohática extraordinaria, eliminará los elementos inhumanos que llevamos dentro.

Así, mis caros hermanos, la Conciencia se irá emancipando, liberando, y conforme se vaya liberando, irá despertando, y cuando todos los elementos inhumanos hayan sido deshechos, entonces ella resplandecerá abrasadoramente, entonces podremos ver, oír, tocar y palpar las grandes realidades de los mundos superiores.
Repito: necesitamos arrojar del templo, a los mercaderes y eso es cuestión de Thelema (voluntad).
Continuando pues hacia adelante, el trabajo de preparación es extraordinario, porque necesitamos realmente trabajar demasiado para poder, un día, recubrir con nuestra presencia al divino macho-hembra, al Elohim Interior, que emanó de la luz increada, del Espacio Abstracto Absoluto.
Hablando más profundamente (para la preparación del templo) diremos que se necesita la fabricación de un Cuerpo Astral. Eliminar el Ego, es una parte; crear los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser es otra parte y sacrificarnos por la humanidad es nuestro deber. Con esos tres factores de la Revolución de la Conciencia, conseguiremos la autorrealización íntima del Ser; con esos tres factores de la Revolución de la Conciencia, nos capacitaremos para poder cristalizar, en nuestro interior, al Elohim íntimo, al Padre-Madre, al Jehová particular, al Iod Heve.
La creación de los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, es también de suma paciencia: necesitamos transmutar el sagrado esperma en energía. En otros tiempos, cuando la humanidad no había desarrollado el abominable Organo Kundartiguador, nadie extraía de su cuerpo el sagrado esperma; mas cuando le fue proyectado, al animal intelectual, el abominable Organo Kundartiguador, entonces gozó eliminando el sagrado esperma. Si nosotros transmutamos esa materia venerable en energía, podremos crear los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, pero ante todo hay que comprender los diversos procesos alquímicos.
Se nos ha dicho que para la Gran Obra, con una sola substancia tenemos. ¿Cuál será esa substancia? Nosotros respondemos: el mercurio de la filosofía secreta. ¿Y dónde está ese mercurio? Pues bien, es el alma metálica del esperma. Es claro que al no gastar el licor seminal, éste se transmuta en energía y esa energía es el mercurio de la filosofía secreta, es decir, el alma metálica del esperma es el mercurio de la filosofía secreta y esa alma metálica está representada por Lucifer; al citar a este personaje, no debemos escandalizarnos.
Ese es Lucifer; pero no pensemos en un Arcángel antropomórfico, el Lucifer es muy individual, cada uno de nosotros, tiene su Lucifer particular, individual. Lucifer es uno de los aspectos de nuestro Ser Interior y en verdad que el más importante; es, por decirlo así, el duplicado del Tercer Logos en nosotros, la sombra de Shiva, el archihierofante y archimago. ¿Que él resplandecía? Es verdad: abrasadoramente. Como Arcángel inefable, era un santo Kumarat, pero cuando cometimos el error de caer en la generación animal, en esa, dijéramos, la raíz de nuestros actos (por ser él uno de los aspectos más importantes de nuestro Ser, por ser el duplicado de nuestro Dios Intimo), cayó de hecho en las tinieblas de este mundo y se convirtió en el diablo.
Hay tantos diablos en la Tierra, cuantos seres humanos; cada uno de nosotros tiene su propio diablo y este diablo particular de cada uno de nosotros, es negro como el carbón, cristalizó por el Organo Kundartiguador, en el Fohat negativo, en el fuego de la fatalidad, el fuego luciférico.
Está en desgracia Lucifer, después de ser la criatura mas excelente, no dentro del Ser, sino en nosotros. Debemos blanquearlo y eso está escrito. Los Alquimistas medievales dijeron: "Quema tus libros y blanquea el latón"... Ya se sabe que el latón es de cobre y el cobre está relacionado con Venus, la estrella de la mañana y de la hora vespertina. "Blanquear el latón" significa blanquear al propio diablo interior para liberarnos. El es Prometeo encadenado: un buitre le devora las entrañas incansablemente (el buitre del deseo). Nuestro Lucifer tiene poder sobre los cielos, sobre la tierra y sobre los infiernos, pero lo tenemos en desgracia; si lo blanqueamos, seremos recompensados (y con creces). ¿Cómo blanquearlo? Eliminando el Ego, creando en nosotros los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser y sacrificándonos por la humanidad.
Entre los aztecas, Lucifer aparece lanzándose de cabeza al fondo del abismo, símbolo de nuestra caída sexual. Más hay algo novedoso en la doctrina azteca: Lucifer ciñendo el cordón de penitente, de anacoreta... ¿Lucifer haciendo penitencia? ¿Habrán visto algo más extraordinario? Es digno de ver ese Lucifer; es, dijéramos, la representación de nuestra Piedra Filosofal (en el fondo, dse paradigma tiene en nosotros; pero está tan relacionado íntimamente con el mercurio de la filosofía secreta, que parece como si hubiésemos nosotros pasado por una disgregación, mas no hemos pasado por ninguna disgregación; se necesita poner mucha atención). Ya dije que el alma metálica del esperma es la Piedra Filosofal, ya dije que Lucifer es la Piedra Filosofal. Adivinen: ¿cuál de los dos es la Piedra Filosofal? En realidad de verdad, tanto Lucifer como el alma metálica del esperma, constituyen la Piedra Filosofal; esa piedra está velada por Lucifer.
Bien, en la Catedral de Notre Dame de París, aparece un ave, un cuervo, con la vista dirigida hacia la "piedrecita del rincón". ¿Qué hay en la piedrecita del rincón? Una figura, un diablo... ¿Qué significa el "cuervo de la putrefacción"? ¡La muerte! Necesitamos la eliminación, matar, destruir el Ego animal; sólo así es posible "blanquear al diablo" que está en el rincón del templo y que desea su liberación, pues quiere volver a ser el Arcángel luminoso de otros tiempos.
Esa alma metálica del esperma, repito, es extraordinaria: ha emanado del Caos y está en las aguas seminales, en verdad. A su vez, de esa alma metálica, mediante la transmutación, se desprende una tercera agua: es el producto, propiamente creador, que sube por los Canales de Idá y Pingalá hasta el cerebro. Cuando el fuego, el azufre hace fecundo a ese mercurio, entonces comienza el proceso maravilloso de la Iniciación; pero ténganse en cuenta los tres aspectos del mercurio:
Primero: Como caos metálico, simple esperma.
Segundo: Como alma metálica o mercurio.
Tercero: La tercera agua, el fluido aquel maravilloso que sube por los Canales de Idá y Pingalá hasta el cerebro.
Un momento llega o llegará en que ese tercer aspecto, esos fluidos sexuales, ascendiendo por los Canales de Idá y Pingalá, sean fecundados por el fuego sagrado (he ahí el ligamen del mercurio y del azufre en su primer aspecto), y todo el proceso esotérico de nosotros, se fundamenta en los cruces incesantes del mercurio con el azufre.

El Hidrógeno Sexual SI-12, del cual nos hablan los mejores ocultistas, entre ellos Gurdjieff, seriamente corresponde al mercurio mismo, al tercer aspecto, a la tercera agua mercurial. Ese mercurio, al cristalizar en su primer vehículo, que es el Astral, se hace extraordinario, maravilloso; pero para que ese mercurio tome la forma del Cuerpo Astral, hay que trabajarlo. Mediante la transmutación, llegará el momento en que ese mercurio tome esa figura y ya provistos de un Cuerpo Astral, podemos viajar con él a través del espacio infinito. Mucho más tarde, el mercurio viene a cristalizar en la forma del Cuerpo Mental y muchísimo más tarde, en la forma del Cuerpo Causal (vean ustedes las tres formas de cristalización del mercurio).
Cuando esos Cuerpos Existenciales son creados, formados, encarnamos al Alma Humana: pero no basta crear, con el mercurio, los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser; debemos saber que el mercurio está llamado a cargar el oro del Cristo Cósmico dentro de sí mismos (San Cristóbal, cargando al niño, es una alegoría de esta verdad que estamos diciendo). Cada uno de nosotros debe, ante todo, preparar el mercurio; una vez preparado, no olvidar que dentro de nosotros, debe desarrollarse el Niño de Oro de la Alquimia Sexual.
Así pues, el Hidrógeno Sexual SI-12 de que nos habla Gurdjieff, no es otra cosa sino el mismo mercurio. Cuando se dice que "el oro se desarrolla dentro del mercurio del Ser", ¿qué clase de oro es el que se forma? Repito, el oro crístico, porque Cristo es el oro; dentro de esos cuerpos y el mercurio, debe formarse el oro, el oro del Cristo. En fin, debe el Logos tomar forma en nosotros y ese es un trabajo dispendioso, arduo.
No basta crear los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, hay que ir más lejos: se necesita perfeccionarlos para que puedan ser recubiertos, más tarde, con las distintas partes del Ser.
Repito, para que comprendan los aquí presentes y los que me escuchan: el mercurio es la materia fundamental de la Gran Obra y tiene, ya dije, tres aspectos (y lo repito y lo aclaro): primero, el Caos, propiamente dicho, que es la secreción semilíquida, semisólida, de las glándulas sexuales, y eso se da no solamente en los varones sino también en la mujer, porque si bien es cierto que el hombre durante un orgasmo, gasta su esperma, la mujer también tiene su esperma y cuando pasa por el orgasmo, lo pierde miserablemente. ¿Que los médicos no quieran llamar "esperma" a la secreción sexual femenina? Eso es otra cosa; pero los Alquimistas sí le damos el nombre de "esperma", porque es esperma y estoy hablando en términos de Alquimia rigurosa, no en términos clínicos, médicos, y eso debe quedar aclarado en esta plática.
¿Que tiene tres aspectos? Eso es verdad y lo estoy repitiendo para que sea entendido: el primero, ya lo dije, es el esperma; el segundo aspecto resulta de la transmutación, es, dijéramos, la parte tetradimensional del esperma la parte sutil, etérica; el alma dijéramos, de ese esperma, el alma metálica. Ese es el mercurio en su segundo aspecto; pero el tercer aspecto deviene del segundo: es la energía ya ascendiendo por los Cordones de Idá y Pingalá hasta el cerebro.
Dicen los Alquimistas que el mercurio debe ser fecundado por el azufre y conviene que ustedes me entiendan. Es claro que cuando los átomos solares y lunares hacen contacto en el Tribeni, cerca del coxis, por inducción despierta una tercera fuerza que es el azufre, el fuego que asciende victorioso por el Canal de Sushumna, es decir, por el canal medular de la espina dorsal hasta el cerebro, y en su ascenso va abriendo los chacras...
sábado, 12 de junio de 2010
La Trinidad Universal
Para que sea provechoso el estudio de la Existencia Divina, hay que tomar como punto de partida su Unidad. Así lo han proclamado todos los sabios; así lo han afirmado todas las religiones; así lo consignan todas las filosofías: "solamente Uno sin segundo" (1). "Oye, Israel" -exclamó Moisés-. "El Señor Dios nuestro es el único Señor" (2). "Nosotros, empero, no tenemos más de un Dios" (3) declara San Pablo. "No hay más Dios que Dios" -afirma el fundador del Islam- y de esta sentencia hace el símbolo de su fe. Una Existencia sin límites, sólo conocida de Ella misma en toda su plenitud. Eternas Tinieblas, de las cuales nace la Luz.
Pero en cuanto Dios Manifestado, el Uno aparece Trino. Trinidad de Seres Divinos: Uno como Dios, Tres como Poderes manifestados. Esto también ha sido declarado
siempre; y es tan vital esta verdad, por lo que se relaciona con el hombre y su evolución, que en todos los tiempos ha sido parte esencial de los Misterios Menores.Entre los hebreos se conservó secreta esta doctrina por razón de las tendencias antropomórficas de aquel pueblo, pero los rabinos estudiaban y adoraban al Anciano de los Días, de quien procede la Sabiduría, y de ésta el Entendimiento -Kether, Chochmah, Binah-, tales constituían la Trinidad Suprema: exhibición en el tiempo de lo Uno que está fuera del tiempo. El Libro de la Sabiduría de Salomón se refiere a esta enseñanza, haciendo de la Sabiduría un Ser. "'Según Maurice, "El primer Sephirote, denominado Kether, (la Corona), Kadroon (la Luz pura), y Ain Soph (el Infinito) (4), es el Padre omnipotente del universo.". El segundo es Chokmah, el cual, según hemos comprobado por los escritos sagrados y por los rabínicos, es la Sabiduría creadora. El tercero es Binah o Inteligencia celeste, de donde los egipcios sacaron su Cneph, y Platón su Nous Demiurgos. Es el Espíritu Santo que "compenetra, anima y gobierna este universo sin límites" (5).
La influencia de esta doctrina sobre las enseñanzas del Cristianismo está indicada por el Deán Milman en su History of Christianity. Allí dice: "Este Ser (el Verbo o la Sabiduría) era impersonalizado de modo más o menos determinado, conforme a las nociones de los países y tiempos respectivos eran más populares o más filosóficas, más materiales o más abstractas. Estaba extendida esta doctrina desde el Ganges, y aun desde las orillas del Mar Amarillo, hasta el Iliso; era el principio fundamental de la religión y de la filosofía indas; era la base del Zoroastrianismo; era el platonismo puro; era el judaísmo platónico de la escuela de Alejandría. Podrían citarse muchos pasajes de Filon sobre la imposibilidad de que el primer Ser existente por sí llegue a ser conocido por el entendimiento humano; y no es dudoso que hasta en Palestina, Juan el Bautista y nuestro Señor mismo no expresaron ninguna doctrina nueva, sino más bien el común sentir de los más ilustres sabios, al declarar que "ningún hombre había visto jamás a Dios". De acuerdo con este principio, al interpretar los judíos las más antiguas Escrituras, en vez de la comunicación directa y sensible de la gran Divinidad Una, colocasen de mediadores uno o más seres intermedios. Según la autorizada tradición a que aludió San Esteban, la ley fue dada “por disposición de ángeles”; según otra, esta función fue conferida a un ángel solo, llamado a veces el Ángel de la Ley (véase Gal. III, 19), a veces el Metatron. Pero el más común representante de Dios, por decirlo así, cerca del sentido y mente del hombre, era el Memra o Verbo Divino, siendo de notar que este mismo hombre sé encuentra en los sistemas indostánico, persa, platónico y alejandrino. Con el mismo término designaron al Mesías los targumistas, primeros comentadores judíos de las Escrituras; y no hay para qué indicar de qué modo se santificó, al introducirlo en el esquema cristiano" (6).
Como dice el sabio Deán, el concepto del Verbo, el Logos, era universal, y formaba parte de la idea de una Trinidad.
Los filósofos hindúes hablan de Brahman manifestando como Sat-Chit-Ananda: Existencia, Inteligencia y Felicidad.
En el concepto popular, el Dios manifestado es una Trinidad: Shiva, Principio y Fin; Vishnu, Conservador; Brahma, Creador del Universo. La religión mazdeista presenta una Trinidad semejante: Ahuramazda, el Gran Uno, el Primero; luego "los gemelos", la Segunda Persona dual -pues la segunda persona de la Trinidad es siempre dual, desfigurada en los tiempos actuales como un Dios y un Diablo opuestos-; y la Sabiduría Universal, Armaiti. En el Budismo del Norte vemos a Amitâbha, la Luz infinita; Avalokiteshvara, origen de las encarnaciones; y la Mente Universal, Mandjusri.
En el Budismo del Sur, la idea de Dios se ha desvanecido, pero con tenacidad significativa reaparece la triplicidad, como refugio a que se acoge el Budismo meridional: el Buda, el Dharma (la doctrina), el Sangha (la Orden). Pero el mismo Buda es a veces adorado como una Trinidad. En una piedra de Buda Gaya se halla inscrita una salutación dirigida a El, como a una encarnación del Eterno y dice: "¡Oh! Tú eres Brahma, Vishnu y Mahesha (Shiva)." "A Ti adoro, el que eres celebrado, con mil nombres y bajo diversas formas, en la figura de Buda, el Dios de Misericordia" (7).
En las religiones que han desaparecido, se encontraba la misma idea de la Trinidad. Ella dominaba todo el culto religioso de Egipto. Tenemos una inscripción jeroglífica en el Museo Británico que se remonta al reinado de Senecho en el siglo VIII antes de la Era Cristiana, la cual demuestra que la doctrina de la Trinidad en la Unidad formaba ya parte de su religión" (8). Así era la verdad desde una fecha mucho más antigua. Ra, Osiris y Horus formaban una Trinidad, cuyo culto se hallaba muy extendido. Osiris, Isis y Horus eran adorados en Abidos; con otros nombres recibían culto en diversas ciudades; y el triángulo era el símbolo usado comúnmente para representar al Dios Trino. La idea fundamental de estas Trinidades, como quiera que se las llamase, está manifiesta en un pasaje citado de Marutho, en el cual un oráculo, censurando el orgullo de Alejandro Magno, dice: "Primero Dios, después el Verbo, y con ellos el Espíritu" (9).
En Caldea formaban la Trinidad Suprema Anu, Ea y Bel, siendo Anu el Origen de todo, Ea la Sabiduría, y Bel el Espíritu Creador. Respecto a China, observaba Williamson: "En la China antigua acostumbraban los emperadores sacrificar cada tercer año a "Aquel que es uno y tres." Había una sentencia china de que "Fo es una persona, pero tiene tres formas". En el elevado sistema filosófico, conocido en China por el Taoísmo, figura también una trinidad: "La razón Eterna produjo el Uno, el Uno produjo el Dos, el Dos produjo el Tres, y el Tres produjo todas las cosas"; lo cual, como Le Compte dice "parece demostrar que tenían algún conocimiento de la Trinidad" (10).
La doctrina cristiana de la Trinidad concuerda por completo con la de otras religiones en lo que se refiere a las funciones de las tres Personas Divinas, debiendo advertirse que la palabra Persona procede de la latina persona, máscara, lo que cubre algo, la máscara de la Existencia Una, la revelación de Sí mismo bajo una forma. El Padre es él Origen y el Fin de todo; el Hijo es de naturaleza doble, y es el Verbo o la Sabiduría; el Espíritu Santo es la Inteligencia creadora que, incubando la caótica materia primordial, la organiza en elementos adecuados para la construcción de las formas.
Esta identidad de funciones, con tal diversidad de nombres, demuestra que no se trata de una mera semejanza externa, sino de la expresión de una verdad íntima. Hay algo de que esta triplicidad es una manifestación, algo cuya huella debe encontrarse en la naturaleza y en la evolución, y que, al ser reconocido, haga inteligible el progreso humano, las etapas del desarrollo de la vida. Además, en el lenguaje simbólico universal, las Personas se distinguen por ciertos emblemas, y por ellos pueden reconocerse bajo la diversidad de formas y de nombres.
Otro punto más debe recordarse antes de terminar el examen exotérico de la Trinidad, a saber: que en relación con todas estas Trinidades, hay una cuarta manifestación fundamental -el poder del Dios-, la cual tiene siempre una forma femenina. En el Hinduismo cada Persona de la Trinidad tiene Su Poder manifestado; por donde lo Uno y los seis aspectos indicados constituyen el sagrado Siete. Juntamente con muchas Trinidades aparece una forma femenina, especialmente relacionada con la Segunda Persona, y en este caso se da el sagrado Cuaternario.
Veamos ahora la verdad interna.
Lo Uno viene a manifestarse como el Ser Primero, el Señor que existe por Sí mismo, la Raíz de todo, el Padre Supremo; la palabra Voluntad, o Poder, parece la mejor para expresar esta primaria revelación de sí mismo, porque hasta que no haya Voluntad de manifestarse, no puede haber manifestación, y hasta que no haya Voluntad manifestada, falta impulso para desarrollos ulteriores. Puede decirse que el universo tiene sus cimientos en la Voluntad divina. Sigue luego el segundo aspecto de lo Uno: la Sabiduría. El Poder es guiado por la Sabiduría; por eso está escrito que "sin El nada de lo que es hecho, fue hecho" (11). La Sabiduría es de naturaleza doble, como se verá pronto. Cuando los aspectos Voluntad y Sabiduría se han revelado, un tercer aspecto debe seguir, para hacer a aquéllos efectivos: la Inteligencia Creadora, la mente divina en Acción. Un profeta judío escribió: "El que hizo la tierra con Su Poder, compuso el mundo con su Sabiduría, y extendió los cielos con Su Inteligencia" (12). La referencia a las tres funciones es muy clara (13). Estos Tres son inseparables, indivisibles; tres aspectos del Uno. Sus funciones pueden imaginarse separadamente para mayor claridad, pero no pueden desunirse. Cada una es necesaria y está presente en las demás. En el Primer Ser la Voluntad, el Poder, predomina como característica, pero la Sabiduría y la Acción Creadora están también presentes; en el Segundo Ser la Sabiduría es predominante, pero el Poder y la Acción Creadora no le son menos inherentes; en el Tercer Ser predomina la Acción Creadora, mas también se hallan en El Poder y la Sabiduría. y aunque se haga uso de las palabras Primero, Segundo y Tercero, porque los Seres se manifiestan así en el orden del tiempo, en la sucesión del propio desenvolvimiento, sin embargo, en relación a la Eternidad se les considera iguales y en dependencia mutua.
"Ninguno es mayor ni menor que el otro" (14). Esta Trinidad es el Yo divino, el Espíritu divino, el Dios Manifestado, El que "era, y que es, y que ha de venir" (15); y es la raíz de la triplicidad fundamental de la vida, de la conciencia.
Pero hemos visto que hay una cuarta Persona femenina -en algunas religiones una segunda Trinidad : la Madre.
Es ésta la que hace posible la manifestación; es la que constituye en lo Uno la eterna raíz de la limitación y de la división, la cual, cuando se manifiesta, es llamada Materia.
Es el No Yo divino, la Materia divina, la Naturaleza manifestada. Considerada como Uno, hace el Cuarto, el cual posibilita la actividad de los Tres, de cuyas operaciones constituye el campo, por razón de su infinita divisibilidad; y es a la vez “la Sierva del Señor” (16) y también la Madre, pues da su sustancia para formar el Cuerpo de Aquél, el Universo, cuando la virtud del Altísimo la cobija (17). Examinada con atención, se ve que también Ella es triple, que tiene tres aspectos inseparables, sin los cuales no podría existir. Estos son: Estabilidad (Inercia o Resistencia), Movimiento y Ritmo; se les llama las cualidades fundamentales o esenciales de la Materia. Sólo ellas pueden hacer efectivo el Espíritu, y por esto se las ha considerado como los Poderes manifestados de la Trinidad. La Estabilidad o Inercia suministra la base, el punto de apoyo de la palanca; el Movimiento se manifiesta en seguida, pero sólo podría hacer el caos; entonces se impone el Ritmo, y he aquí la Materia en vibración, apta para ser modelada y recibir forma. Cuando las tres cualidades están en equilibrio, es lo Uno: la Virgen Madre improductiva. Cuando la virtud del Altísimo la cobija, y "el
aliento del Espíritu viene sobre ella, las cualidades se desequilibran, y entonces se hace Ella la divina Madre de los mundos.La primera acción mutua acontece entre Ella y la Tercera Persona de la Trinidad; por la acción de ésta adquiere aquélla aptitud para producir formas. Entonces se revela la Segunda Persona, quien se reviste de los materiales así proveídos, y de este modo se constituye en Mediador, enlazando en su propia Persona el Espíritu y la Materia, el Arquetipo de todas las formas. Sólo por Su medio se revela la Primera Persona como Padre de todos los Espíritus.
Ahora es ya posible entender cómo la Segunda Persona de la Trinidad del Espíritu es siempre dual; Ella es quien se reviste de Materia, apareciendo en Ella, por lo tanto, las mitades gemelas de la Divinidad en unión, no como uno. De aquí que sea también Ella Sabiduría; pues la Sabiduría del lado del Espíritu es la Razón Pura que se reconoce a sí misma como el Yo Uno, ya todas las cosas en su Yo, y del lado de la Materia es Amor, que mantiene unidas las formas de diversidad infinita, y de cada forma constituye una unidad, no un mero cúmulo de partículas; es el principio de atracción que sostiene los mundos y todo cuanto en ellos existe, en orden perfecto y equilibrio. Esta es la Sabiduría de la cual se ha dicho que "potente y suavemente ordena todas las cosas" (18), que sostiene y conserva el universo.
En el sistema de símbolos que en todas las religiones se encuentra, se ha considerado el Punto -lo que sólo tiene posición- como símbolo de la Primera Persona de la Trinidad.
A propósito de esto observa San Clemente de Alejandría, que si sustraemos de un cuerpo sus propiedades, luego su profundidad, después su longitud y en seguida su latitud, el punto que queda es una unidad que, por decirlo así, tiene posición; si de él sustraemos la posición quedará el concepto de unidad" (19). El brilla en el fondo de las Tinieblas infinitas, Punto de Luz, centro de un futuro universo, Unidad en la cual todo existe sin separación. La materia que ha de formar el universo, campo de Su labor, es determinada por la vibración oscilatoria del Punto en todas direcciones: vasta esfera limitada por Su Voluntad, por su Poder. Este es el hacer "la tierra con su poder" que dijo Jeremías (20). Así, el símbolo pleno es un Punto dentro de una esfera, representado comúnmente por un punto dentro de un círculo. La Segunda Persona se representa por una Línea, un diámetro de un círculo, una simple vibración completa del Punto: línea que atraviesa igualmente la esfera en toda dirección. Esta línea al dividir el círculo en dos mitades, simboliza también Su dualidad; esto es, que en la Segunda Persona la Materia y el Espíritu -que constituyen una unidad en la Primera Persona- son visiblemente dos, aunque unidas. La Tercera Persona se representa por una Cruz formada de dos diámetros que se cortan en ángulo recto dentro del círculo; la segunda línea de la Cruz separa la parte superior del círculo de la inferior. Esta es la Cruz griega (21).
Cuando se representa la Trinidad como una Unidad, se emplea el Triángulo o bien inscrito en un círculo, o bien libre. El universo se simboliza por dos triángulos unidos: el que representa la Trinidad del Espíritu, con el ápice hacia arriba; y el que representa la Trinidad de la Materia, con el ápice hacia abajo; cuando se les figura con colores, el primero es blanco, amarillo, dorado o del color de la llama, y el segundo negro o de algún color oscuro.
Ahora podrá seguirse el proceso cósmico sin dificultad. El Uno se ha hecho Dos, y el Dos Tres, y la Trinidad se revela. La materia del universo ha quedado demarcada y aguardando la acción del Espíritu. Esto es "el principio" del Génesis, cuando "creó Dios el cielo y la tierra" (22): expresión más adelante aclarada por las repetidas frases de que "El echó los cimientos de la tierra" (23); sólo quedaba hecho el amojonamiento del material -un mero caos, "sin forma y vacío" (24).
Después comenzó la obra de la Inteligencia Creadora, el Espíritu Santo, que "era llevado sobre las aguas" (25) -el vasto océano de materia. Así El fue la primera actividad, aun que era la Tercera persona; punto éste de la mayor importancia.
Esta obra se declaraba a menudo en los Misterios, mostrándose la preparación de la materia del universo, la formación de los átomos, la constitución de sus agregados, la reunión de éstos en elementos, y la agrupación a su vez de estos últimos en sus compuestos gaseosos, líquidos y sólidos. Labor que abarca no sólo la clase de materia llamada física, sino también la correspondiente a todos los estados más sutiles de los mundos invisibles. Además, El, como "Espíritu de la Inteligencia", concibió las formas en que aquélla había de modelarse; mas no construyó las formas, sino que, en función de Inteligencia Creadora, produjo las Ideas de ellas, los prototipos celestes, como comúnmente se las llama. Esta es la tarea descrita cuando se dice: El "extendió los cielos con Su Inteligencia" (26).
La obra de la Segunda Persona sigue a la de la Tercera. Por virtud de Su Sabiduría "compuso el mundo" (27), construyendo los globos y todas las cosas que en ellos hay, “todas las cosas por él fueron hechas” (28). Ella es la Vida organizadora de los mundos, y todos los seres tienen en Ella su raíz (29). La vida del Hijo, así manifestada en la materia preparada por el Espíritu Santo -otra vez el gran "Mito" de la Encarnación-, es la vida que construye, conserva y sostiene todas las formas, porque El es el Amor, la fuerza atrayente que da cohesión a las formas, haciéndolas capaces de crecer sin desmoronarse -Conservador, Sostenedor, Salvador. Por eso todas las cosas han de ser sujetadas al Hijo (30), todo ha de reunirse en El; por eso "nadie viene al Padre sino por El" (31).
Porque la obra de la Primera Persona sigue a la de la Segunda, como la de ésta a la de la Tercera. A la primera se llama "Padre de los Espíritus" (32), "Dios de los Espíritus de toda carne" (33) , y Suyo es el don del Espíritu divino, el verdadero Yo del hombre. El espíritu humano es la Vida divina del Padre vertida, derramada en el vaso que el Hijo construye de los materiales vivificados por el Espíritu. y este espíritu del hombre, proviniendo del Padre -de quien proceden el Hijo y el Espíritu Santo- es, como El mismo, una Unidad, con los tres aspectos en Uno; así está el hombre verdaderamente hecho "a nuestra imagen y semejanza" (34), y así es capaz de hacerse "perfecto, como vuestro- padre que está en los cielos es perfecto" (35).
Tal es el proceso cósmico, repetido en la evolución humana: "como arriba, así es abajo." La Trinidad espiritual del hombre, hecha a semejanza de la divina, tiene que exhibir las divinas características; y así encontramos en él el Poder que, ora en su forma más elevada de Voluntad, ora en su forma inferior de Deseo, da impulso a su evolución.
También encontramos en él la Sabiduría -la Razón Pura, cuya expresión en el mundo de las formas es el amor; y finalmente la Inteligencia o Mente, la energía activa modeladora. Asimismo vemos que la manifestación de estas características en la evolución humana, procede de la tercera a la segunda y de la segunda a la primera. La masa de la humanidad está desenvolviendo la mente, evolucionando la inteligencia, cuya acción separadora podemos observar en todas partes aislando los átomos humanos, por así decirlo, y desarrollando a cada uno separadamente, a fin de que lleguen a ser materiales apropiados para la construcción de una Humanidad divina. Solamente este punto ha alcanzado hasta ahora la especie humana, y en él está aún trabajando.
Si nos fijamos en una exigua minoría de nuestra raza, veremos cómo está despuntando en ella el segundo aspecto del Espíritu divino del hombre, al cual se refiere el Cristianismo al hablar del Cristo en el hombre. Su evolución se verifica, como hemos visto, después de la primera de las Grandes Iniciaciones, por lo que la Sabiduría y el Amor son los distintivos del Iniciado, los cuales brillan más y más, conforme se va desarrollando este aspecto del Espíritu. Entonces se hace cierto una vez más que "nadie viene al Padre sino por Mí", pues sólo cuando la vida del Hijo está tocando a su plenitud puede El rogar: "Ahora, pues. Padre glorifícame Tú cerca de ti mismo, con aquella gloria que tuve cerca de Ti antes que el mundo fuese" (36). Y sube el Hijo al Padre, y se hace uno con El en la gloria divina; y manifiesta su existencia propia, la existencia inherente a su naturaleza divina, desarrollada desde la semilla a la flor, porque "como el Padre tiene vida en Sí mismo, así dio también al Hijo que tuviese vida en Sí mismo" (37). El se convierte en Centro vivo de conciencia en la Vida de Dios, Centro capaz de existir como tal, no sujeto ya a las limitaciones de su existencia primitiva, ensanchándose en conciencia divina, mientras conserva fija la identidad de su vida, como Centro vivo de fuego dentro de la Llama divina.
En tal evolución entra la posibilidad de Encarnaciones divinas en el porvenir, del mismo modo que una evolución idéntica en el pasado hizo posibles las divinas Encarnaciones en nuestro propio mundo. Estos Centros vivos no pierden Su identidad ni la memoria de su pasado, ni cosa alguna de lo que han experimentado en su larga subida; y tales Seres, conscientes de Sí mismos, pueden su
rgir del Seno del Padre y revelarse para ayuda de la humanidad. Han conservado en Sí la unión del Espíritu y la Materia, dualidad de la Segunda Persona, por lo que las Encarnaciones divinas de todas las religiones están relacionadas con la Segunda Persona de la Trinidad; de aquí que puedan con facilidad volver a revestir para la manifestación física, y hacerse hombres de nuevo. Han conservado esta naturaleza de Mediadores, constituyéndose así en eslabón entre la Trinidad celeste y la terrestre; “Dios con nosotros”, (38) han sido siempre llamados.Estos Seres, frutos gloriosos de anteriores universos, pueden venir al mundo actual con las perfecciones de Su Sabiduría y Amor divinos, con la memoria de Su pasado, capaces, por esta razón, de ser perfectos ayudadores de todos los seres vivos, pues conocen todos los pasos del progreso, por haberlos ellos andado, y hábiles para auxiliarlos en cualquier coyuntura, pues las han pasado todas. "Por cuanto El mismo padeció, al ser tentado, es poderoso para socorrer también a los que son tentados" (39).
A una humanidad posterior a Ellos corresponde la posibilidad de Su Encarnación divina. Ellos descienden, después de haber subido, a fin de ayudar a otros que suban a su vez.
Conforme entendemos estas verdades y algo del sentido de la Trinidad arriba y abajo, lo que un tiempo era duro e ininteligible dogma, se convierte en verdad viva y vivificadora. Sólo por la existencia de la Trinidad en el hombre se hace inteligible la evolución humana, dejándonos ver cómo se desenvuelve la vida de la inteligencia y luego la vida del Cristo. En este hecho está fundado el misticismo y la esperanza cierta de que conoceremos a Dios. Así lo han enseñado los Sabios. Y a medida que recorremos el Sendero que ellos nos han mostrado, reconocemos la verdad de su testimonio.
Notas del presente post:
(l) Chhándogyopanishat, VI. 11. I.
(2) Deut., VI, 4.
(3) I. Cor. VIII, 6.
(4) Esto es erróneo. En, o Ain, Soph no es un elemento de la Trinidad, sino la Existencia Una, manifestada en los Tres; ni tampoco es Kadmon, o Adam Kadmon, uno de los Sephiros, sino el conjunto de todos.
(5) Citado en The Great Law, de Williamson, páginas 201, 202.
(6) The History of Christianity, 1867, págs. 70 y 72, por H. H. Milman.
(7) Asiatic Researches, I, 285.
(8) Egyptian Mythology and Egyptian Christology, pág. 14, por S. Sharpe.
(9) Véase The Great Law, pág. 196, de Williamson.
(10) Lug. cit., págs. 208. 209.
(11) San Juan, I, 3.
(12) Jer. LI, 15.
(13) Véase Antes, págs. 115-116.
(14) Credo de Atanasio.
(15) Apos. IV, 8.
(16) San Lucas, I, 38.
(17) Ibid,35.
(18) Libro de la Sabiduría, VIII, I.
(19) Vol. IV. Biblioteca Ante-Nicena. San Clemente de Alejandría. Stromata, lib. V, cap. II.
(20) Véase Antes, pág. 164.
(21) Véase Antes, págs. 131-132.
(22) Gén. I. 1.
(23) Job. XXXVIII, 4. Zach. XII, I, etc.
(24) Gén. I, 2.
(25) Gén. I, 2.
(26) Véase Antes, pág. 164.
(27) Idem, id.
(28) San Juan 1. 3.
(29) Bhagavad Gita, IX, 4.
(30) I. Cor. XV, 27-28.
(31) San Juan, XIV, 6. Véase el alcance más amplio de este texto en la página siguiente.
(32) Heb. XII, 9.
(33) Núm. XVI, 22.
(34) Gén. I, 26.
(35) San Mateo, V, 48.
(36) San Juan, XVII, 5.
(37) San Juan, V, 26.
(38) San Mateo, I, 23.
(39) Heb., II, 18.
