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jueves, 30 de abril de 2020

La muerte del ego en la mística dominica de Tauler


Johannes Tauler nació en Strassburg, Alemania, cerca del año 1290. Discípulo del gran místico y predicador Johannes Eckart, fue uno de los más prominentes representantes del misticismo dominico renano, y sin duda uno de los mayores predicadores de su tiempo.
Se dice que su don de la predicación era tan grande que “toda la ciudad pendía de sus labios”. Usaba de un lenguaje sencillo, y traía gran consuelo al corazón de sus oyentes con el mensaje del evangelio, en días muy difíciles. Predicaba la necesidad de arrepentimiento, mostrando que Jesús mora en el corazón de todos los creyentes.
Tauler fue, a la par de otro gran místico dominico -Suso-, uno de los más grandes apóstoles del recogimiento en la convulsionada Alemania del siglo XIV, y uno de los más ardientes apóstoles del renunciamiento.
Su doctrina se sintetiza con exactitud en algunos aforismos suyos afilados como la hoja de un cuchillo:
“La alegría, el placer, la dulzura, la satisfacción no deben penetrar en el fondo de tu alma. Todas estas cosas deben pasar y correr con los actos que las producen, sin detenerse en ti. Debes hacer morir en ti la criatura y el placer que ella te proporciona…colócate por encima de todas las cosas hacia las cuales te sientes atraído.”
Más brevemente aún:
“Apresúrate a entrar nuevamente en ti mismo y olvídate todo cuánto has visto y oído…En aquello que renunciares hallarás a Dios; donde tú ya no eres, Dios ES”.
La mística de Suso se había enfocado en una suerte de identificación plena y compenetrante con los padecimientos de la cruz o de la Dolorosa como vía de ascenso espiritual.
Tauler, en cambio, mas que de los padecimientos físicos de Nuestro Señor, parece atraído mas bien por sus penas morales, en particular por el abandono del Padre, que algunos estudiosos se han atrevido a compararlo a una especie de pena de daño, como ocurre por ejemplo en la “Exercitatio super vita et passione Christi”.
El alma mística de Tauler como en el solitario verdor de Groenendael (Ruysbroeck, autor del “Espejo de la Salvación Eterna”), no podía menos que buscar en sus experiencias algo que lejanamente le insinuase una pequeña idea de los tormentos de Cristo implorante: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”
Sobre el origen sobre su convencimiento de la muerte del ego como vía mística, se cuenta de él que cierto día, quedó muy sorprendido cuando un humilde suizo, perteneciente a la Sociedad de los “Amigos de Dios”, llamado Nicolás de Basle, atravesó las montañas, entró en su lugar de culto, y le dijo:
"¡El Dr. Tauler necesita morir! Antes de que pueda hacer su mayor trabajo para Dios, para el mundo y para la ciudad, el señor necesita morir para sí mismo, para sus dones, su popularidad y hasta incluso su bondad, y cuando hubiere aprendido el total significado de la cruz, tendrá un nuevo poder ante Dios y los hombres".
Al principio él se sintió ofendido con esta intromisión, pero por fin dejó su púlpito por algún tiempo, y se recogió para meditar, orar y hacer un examen de su corazón. A medida que la visión de volvió más clara, él vino a reconocer cuánto de su ministerio había sido inspirado por el arraigado deseo de impresionar, no simplemente por amor a Cristo, sino procurando mantener y aumentar su propio prestigio.
Finalmente, acabó por dejar la “gloria de la vida mortal” al pie de la cruz, y resolvió tener un solo objetivo, sólo uno, Jesucristo y éste crucificado. A partir de aquel momento su predicación comenzó a ayudar a las personas como nunca lo hiciera antes.
A él le debemos una de las frases más bellas de la mística cristiana:
"Dios es infinito y sin final, pero el deseo del alma es un abismo el cual no puede ser llenado sino por el bien que es infinito: y mientras más ardientemente el alma se extienda hacia Dios, mas permanecerá ante El; pues Dios es un Bien sin límites, y un pozo de agua viva sin fin, y el alma esta hecha a su imagen y semejanza y por lo tanto esta creada para conocer y amar a Dios."

viernes, 2 de marzo de 2012

El espíritu perfecto de la caridad cristiana


Eum nec iuxta intuitum hominis iudico homo enim videt ea quae parent Dominus autem intuetur cor:  “No ve Dios como el hombre, el hombre ve la figura, pero Dios mira el corazón” (1 Sam 16, 7). La limosna, la oración, el ayuno, que son las formas prácticas de la vida religiosa más  ordinariamente en uso, expresan la voluntad de alcanzar a Dios y parecérsele, para colaborar en su obra. Son actos que tienen un valor objetivo, a condición, sin embargo, que no se hayan corrompido por una intención viciosa, el egoísmo o la vanidad. Si el ayuno, la oración y la limosna se practican ante los hombres para que se vea y provoque alabanzas, ya no son signos de religión. Por esto dijo Jesús:
Attendite, ne iustitiam vestram faciatis coram hominibus, ut vi deamini ab eis; alioquin mercedem non habetis apud Patrem vestrum, qui in caelis est: “Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para que os vean; de otro modo, no tendréis mérito delante de vuestro Padre Celestial”.
El discípulo de Cristo busca la gloria de Dios y no la suya propia. “Cómo podéis hacer creer vosotros, que os glorificáis unos a otros, y no  buscáis la gloria que viene del dios único?” (Jn V, 44). Si alguno busca su propia gloria, la estima de los hombres es su recompensa. Recompensa mediocre, situada al mismo nivel de la intención mediocre que inspira su gesto. Aquel que actúa para alcanzar a Dios tiene la recompensa  de estar unido con Él. Recompensa inmanente al acto, flor que se abre en la rama de su misma acción. Pero no se puede reducir a esta inmanencia la recompensa de que habla el Sermón de la Montaña, desde las Bienaventuranzas hasta el “verdadero tesoro” (Mt VI, 19-21). La perspectiva es escatológica.
Cum ergo facies eleemosynam, noli tuba canere ante te, sicut hypocritae faciunt in synagogis et in vicis, ut honorificentur ab hominibus. Amen dico vobis: Receperunt mercedem suam.  Te autem faciente eleemosynam, nesciat sinistra tua quid faciat dextera tua,  ut sit eleemosyna tua in abscondito, et Pater tuus, qui videt in abscondito, reddet tibi : “ Por tanto, cuando des limosna, no toques  la trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que los hombres los alaben. En verdad os digo que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda  lo que hace tu derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre que ve lo secreto, te recompensará”.
Para ser perfecto como el Padre celestial es perfecto, el cristiano no espera nada a cambio de lo que da, ni estima ni gratitud. Su mano izquierda no pide nada mientras la derecha se despoja. La caridad, si bien es intercambio, no es trueque. El intercambio es reciprocidad de recepción y de don. Sin embargo, la caridad no es un trueque. El trueque es un comercio. No hay que ofuscarse se chocamos contra la ingratitud, sino por el contrario alegrarse, puesto que estamos entonces más seguros de nuestro desinterés. Qui se invitaverat cum facis prandium aut cenam noli vocare amicos tuos neque fratres tuos neque cognatos neque vicinos divites ne forte et ipsi te reinvitent et fiat tibi retributio, cum facis convivium voca pauperes debiles claudos caecos, et beatus eris quia non habent retribuere tibi retribuetur enim tibi in resurrectione iustorum:  Cuando des una comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos; no sea que ellos te inviten a su vez y ya quedes pagado. Cuando des un banquete invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos; entonces serás dichoso porque ellos no pueden pagarte, y recibirás tu recompensa en la resurrección de los justos (Lc XIV, 12-14).
Quid autem habes quod non accepisti? “¿Qué tienes que no hayas recibido?” (1 Cor  IV, 7). Non potest homo accipere quicquam nisi fuerit ei datum de caelo : “Un  hombre no puede apropiarse de nada sino le es dado del cielo” (Jn III, 27). Gratis accepistis, gratis date: “Gratis lo habéis recibido, dadlo gratis” (Mt X, 8).
Limosna y caridad no deben confundirse. Determinada manera de dar limosna testifica una falta de caridad,  o una caridad sin delicadeza. Si la limosna se hace según el espíritu de Cristo, es una forma de caridad (indudablemente él mismo la practicó, cfr. Jn XIII, 29), pero no es la única ni la más elevada.

martes, 8 de febrero de 2011

La aniquilación budista de los Defectos o Agregados Psicológicos


Para eliminar los defectos o agregados egoicos, se debe someter a varios pasos los cuales definiremos a continuación.


1.- la auto observación, durante el día se debe auto observarse todos los defectos, egos buenos y malos, para posteriormente en la disciplina de la eliminación del ego en meditación eliminarlos. (descubrimiento)

2.- la base de la meditación mente en paz, en pasados mensajes hemos dejado la base de la meditación, como relajarse, buscar un lugar y momento apropiados y tener una disciplina interna, métodos y disciplinas para lograr la tranquilidad de cuerpo alma y mente. (meditación y preparación)

3.- una vez logrado esto continuamos con la comprensión del defecto o defectos en cuestión, se debe dedicar a cada defecto un tiempo determinado, cada agregado tiene un basamento mental (conceptos, ideas, maximas, preconcepciones etc.), ocupa un espacio en el deseo de tipo sentimental (sentimientos negativos o positivos de tipo inferior), y se alimenta de imágenes, impresiones, sonidos, y demás cuestiones que agarra de el cuerpo físico, pasiones sexuales, hábitos de conducta, hábitos físicos, e instintos como el miedo. (análisis estructural y transaccional)

Se debe lograr la comprensión de todo esto para lograr la eliminación del defecto, sin comprensión no puede haber renuncia arrepentimiento o corrección.

4.- Aprensión de la verdad inherente del ego, todo defecto tiene una verdad que esconde una parte de alma que encierra, nuestro deber como guerreros es descubrirla encontrarla aprenderla, (saber, entender, comprender, aprender) una vez que lo hemos diseccionado con el bisturí de la autocritica, de el valor de la autobservacion objetiva, sin juzgarlo ni justificarlo, se procede a la extracción de la verdad, del la parte dela consciencia encerrada en el, y esto se llega en una suprema sensación de éxtasis y de shamadhi mágico, para esto se requiere mucho del trabajo de sexualidad tántrica trabajo sexual de solteros o de casados previamente trabajada, para tener la energía suficiente para poder llegar al éxtasis o al shamadhi.

5.- arrepentimiento, para lograr arrepentirse o llegar a esa energia purisima del perdón se debe uno arrepentirse primero, pero para arrepentirse realmente de algún defecto primero debemos comprenderlo, compararlo con la técnica de la comparación lógica entre opuestos, (consciencia - inconsciencia, error - correcto, SER - ego, etc
) de otra manera no podremos llegar al verdadero arrepentimiento.

6.- practica de la eliminación, se pide conscientemente a la Madre Divina, Devi Kundalini Lakshmi, Dios en su aspecto femenino, la madre en su aspecto de muerte y vida, renacimiento, a la divina durga, Isis, Kuan gin, Maria, Rea, etc, elimine de nuestro estado psicológico tal defecto, con muchísima fe y estado místico de concentración perfecta.

7.- agradecimiento a todos los seres conscientes por su ayuda en la eliminación budista, y supremo person a todos los seres sensibles por la afectacion por tales errores.

8.- para verificar el exito de tal empresa se debe observar la reacción en todas los casos de la vida donde se presenten las mismas condiciones y mismas impresiones, (ejemplo de enojo, de lujuria, vanidad, orgullo etc).

Recordaos que hay de egos a egos, algunos son fáciles de eliminar algunos requieren de años en su eliminación de trabajos de supremo sacrificio, y comprensión creadora, aunado a esto el trabajo con las salidas en cuerpo astral para investigar los procesos del ego en diferentes niveles del pensamiento y en vidas pasadas.



ORACIóN:

Oh Madre Divina
no dejes de ver lo que hay en mi,

usa tu lanza conmigo
y rompe aquello que me hace infeliz...

Es mi suplica y mi petición
libérame de este encierro,
y de la niebla de esta habitación...

Mira en mis entrañas
la negra noche ha hecho nido,
y si yo quiero brillar
solo aparezco oscurecido...

Suplico la ayuda de Dios
y del amor mas exaltado,
quiero volver a ver el mar
y a cobijarme en el cielo dorado...

¡Hiéreme lanza divina!
pulveriza hasta el tuétano a este enemigo,
rómpase esta red mortal
y se quiebre la rueda del prisionero...

Para volver al amor
cristalina debe ser la llama,
el viento no debe opacar el fulgor
ni el polvo asentarse en la flama...

Oh Madre Divina
no dejes de ver lo que hay en mi,
usa tu lanza conmigo
y rompe aquello que me hace infeliz.

(Cortesía de Kland Poet)

domingo, 24 de agosto de 2008

¿Cómo salir de los problemas?


Es necesario no forjarse problemas en la vida, es preferible salir al campo, llevar una vida más bien en armonía con el Infinito. Los problemas no son más que formas mentales creadas por la mente.
¿Qué es un problema? Es una forma mental con dos polos, uno positivo y uno negativo; esas formas mentales se sostienen por la mente, y dejan de existir cuando la mente deja de sostenerlas, de alimentarlas.
¿Qué es lo que debemos hacer nosotros?. ¿Resolver problemas? No, eso no es lo que se necesita. ¿Entonces qué? Lo que se necesita es DISOLVERLOS. ¿Cómo se disuelven? Sencillamente olvidándolos; cuando uno está en alguna preocupación, uno sale un poco al campo u procura estar en armonía con todas las cosas; con la Naturaleza, con todo lo que es, con todo lo que ha sido y con todo lo que será. Olvidar problemas es básico; ustedes me dirán: "Es imposible olvidar problemas". Si es posible, cuando uno quiere olvidarlos lo único que tiene que hacer es poner a trabajar cualquier otro centro de la máquina orgánica.
Recuerden ustedes que el organismo tiene cinco cilindros muy importantes: 1.- Intelectual, 2.- Emocional, 3.- Motor, 4.- Instintivo y 5.- Sexual.
Estos cinco centros son básicos e indispensables; hay que aprender a manejarlos. Sinteticemos un poco, pensemos únicamente en el centro Intelectual, o sea, en el hombre puramente intelectual, pensemos en el hombre Emocional y también pensemos en el hombre Instintivo-Motor. Así, sintetizando, creo que nos vamos a entender, ¿verdad?.
En cuanto al hombre intelectual, pues es el que crea los problemas de toda clase. Si unos tienen problemas, dije que se resuelven olvidándolos, pues bien, lo importante no es resolverlos al fin y al cabo, sino DISOLVERLOS, está bien, pero hay que OLVIDARLOS. Entonces, ¿cómo hacer?. Poner a trabajar el centro Emocional, eso es lo más interesante, entonces el centro Intelectual descansa y así olvidamos el problema. Y si queremos trabajar con cualquier otro centro, podríamos trabajar con el centro Instintivo-Motor y esto sería más diferente. Si en lugar de preocuparnos salimos a pasear por un bosque, a orar, a oir música que nos alegra el espíritu erntonces nos ponemos a trabajar el centro Emocional o el Instintivo-Motor. El Emocional lo ponemos a trabajar mediante el intercambio de impresiones, alegrías. Y en cuanto al meramente Instintivo-Motor, ponemos a trabajar montando a caballo, yendo y viniendo por los bosques. Pues bien, les estoy dando a ustedes la clave para disolver problemas y eso es bastante importante, ¿verdad?.
Si ustedes me dijeran que así no se puede resolver, por ejemplo, el pago de una letra, o que nos fueran a correr de la casa por no pagar el alquiler, o la deuda que debemos, etc., etc., bueno, yo les digo que los hechos son los hechos y ellos andan por sí solos. Pero el problema es algo muy diferente, el problema es algo que la mente se crea; cuando uno lo disuelve, deja de existir para uno, pero la gente tiene miedo de resolver un problema, tiene miedo de olvidarlo y eso es muy grave. Pensar por ejemplo: "Si no pago el alquiler de la casa, me corren, tengo que salir y ¿dónde me voy? He aquí el TEMOR; primero que todo uno tiene que APRENDER A NO TEMER, eso es lo más importante, no temer. Cuando termina el temor, pues, la vida le reserva a uno muchas sorpresas agradables; a veces lo que parecía insoluble se vuelve soluble, lo que parecía un problema demasiado difícil parecerá más fácil que tomarse un vaso de agua; de manera que la preocupación saldría sobrando ¿verdad?. La preocupación es algo que daña la mente, la preocupación la crea el problema; es claro que el problema, con sus polos positivos y negativo, que no es más que una forma mental, hace conflicto en la mente, entonces viene la preocupación que daña la mente y que daña el cerebro también.
Aprender a vivir de instante en instante es lo que yo les recomiendo, de momento en momento, sin preocupación de ninguna especie, sin formarse problemas. Cuando uno aprende a vivir de segundo en segundo, de instante en instante, sin proyectar para el futuro y sin las cargas dolorosas del pasado, ve la vida desde otro ángulo, la ve diferente, muy distinta; hagan ustedes el ensayo, se lo aconsejo.
Viene la pobre gente huyendo de los problemas, verdaderamente se los crean ellos mismos, pero por más que huyan, si no los olvidan, ellos continuarán existiendo. Así pues ese es el consejo que les doy: NUNCA TENGAN USTEDES TEMOR POR NADA. Ahora, no quiero decirles que no haya que HACER ALGO, que no haya que TRABAJAR, que no haya que conseguir dinero para la subsistencia o para pagar las de deudas; todo esto hay que hacerlo, pero sin crearse problemas en la mente, ¿me han entendido?. Aprendan a manejar los centros Intelectual, Motor y Emocional, y verán como cambian. Cuando hay preocupación intelectual pongan a trabajar el Emocional. Cuando hay preocupación emocional, cambien de centro, pongan a trabajar el centro Motor-Instintivo, salgan a pasear, anden a caballo, caminen aunque sea, pero hagan algo, y verán ustedes que la vitalidad no se les agotará, el cuerpo físico se rejuvenecerá maravillosamente. Ese es el consejo que les doy.
En el Tíbet, o digo, por allá por el Asia, se dice que hay un Monasterio Budista bastante interesante; allí los monjes duran de 400 a 500 años de vida; pero es que ellos saben manejar el centro Emocional, el Intelectual, el Motor. Cuando se cansan con el Intelectual, siguen con el Emocional. Cuando se cansan con el Emocional, siguen con el Motor, y en esa forma ellos mantienen la energía, no agotan sus valores vitales.
Hay quienes creen que cuando uno viene al mundo nace en determinada hora, bueno, en eso sí que no tengo nada que discutir; pero piensan que tienen que morir en determinada fecha y en determinada edad, eso sí es algo más bien discutible. Lo que sucede es que los Señores del Karma le entregan a uno determinado capital de VALORES VITALES que son depositados en el centro Intelectual, Emocional y Motor; si uno agota cualquiera de ellos, agota su capital de valores vitales y muere muy rápido. Si uno conserva sus valores, puede vivir hasta la edad de 90 años y 100 para arriba; de manera que lo que hay que hacer es aprender a manejar los tres centros, ¿me han entendido?
Comprenderán por qué les hablo del hombre intelectual, del hombre emocional y del hombre instintivo-motor, ¿lo han entendido? Aprendan a manejar sus tres centros en perfecto equilibrio, verán ustedes que pueden conservar sus valores vitales y vivir una larga vida. Esto es semejante al hombre que sale a viajar con cierta cantidad de dinero; si despilfarra el dinero, no llega al final de su viaje; pero si lo conserva, no solo llega al final de su viaje, tiene con que pagar un magnífico hotel y regresar tranquilo a su casa. Así aprenderán ustedes a manejar sus tres centros, ¿me han entendido?
Uno siempre va muriendo por partes. Fíjense ustedes que Roosevelt, por ejemplo, empezó a morir cuando contrajo la parálisis, es decir, que el sistema cerebro-motor fue el comienzo de su enfermedad y de su muerte a la larga. En cuanto a otros, hay quienes mueren por el centro Intelectual; abusan tanto del Intelecto, tienen tantas preocupaciones, que agotan los valores que están en el cerebro y, al fin, por allí comienzan hasta que mueren. Hay otros, como los artistas de la pantalla, que abusan de el centro Emocional, por allí comienzan, al fin se les afecta el corazón y mueren. Así pues, esa es la Humanidad; ustedes no sigan por ese camino, aprendan a manejar sus tres centros en perfecto equilibrio, no despilfarrarán los valores vitales y llegarán hasta la ancianidad.

martes, 5 de agosto de 2008

Física cuántica y cristianismo místico

¿Qué es lo real?

¿Sólo lo demostrable por el método científico, o la realidad escapa al método que pretende expresarla? Muchos afirman lo primero.
¿Es cierto, como se dice muy a menudo, que sólo lo material es real porque a diferencia de lo que se llama “espiritual” puede ser medido y reproducido a voluntad cuantas veces se desee? Casi los mismos que afirman lo primero afirmarán lo segundo.
En ambos casos, se supone que para acceder al conocimiento al menos, claro está, al conocimiento científico, es imprescindible el uso de la razón.
El otro supuesto conocimiento, el espiritual,- que suele enfrentarse a este,- no tiene validez o no ofrece credibilidad a muchos dogmáticos de la ciencia al no poder ser sometido al método científico, así que pertenece al terreno de la “creencia”, conjunto de elementos en los que los partidarios del dogma científico afirman que no hay por qué creer racionalmente. La creencia para ellos es irracional, por su naturaleza escurridiza a la razón científica,-NO A LA RAZON EN SÍ- y considerada como forma menor del pensamiento. Aún así, los mismos admiten que la creencia puede ser expresada- aunque no agotada- por el lenguaje, como sucede con las emociones. Y ambas cosas- creencia y lenguaje que la explica- precisan de la razón. Así pues, la creencia no sería en principio algo contra la razón, sino contra una forma concreta de utilizarla, que para los científicos dogmáticos sería hacerlo contra la parte de la realidad a la que podemos acceder por los sentidos y los instrumentos de medida.

Nuestros sentidos son las primeras ventanas abiertas para observar el mundo exterior, hemos podido inventar complejos artilugios para poder ampliar algunos de ellos, lo que nos ha permitido acceder a observar el átomo y algunos de sus componentes. Creíamos que con nuestros aparatos de medición poseíamos todo lo preciso para evaluar la materia, pero no fue así.
Un día Heisenberg descubrió lo que llamó “Principio de Indeterminación” porque puso al descubierto la influencia del investigador y de sus instrumentos de medición sobre aquello que pretende ser observado y medido. Según este principio no es posible conocer con exactitud y simultáneamente el valor de dos variables conjugadas, como por ejemplo, la energía y el tiempo. En sus reflexiones sobre “Imagen de la naturaleza en la física actual”, escribió Heisenberg en 1953:
“La antigua partición del mundo en un término objetivo de espacio y tiempo, por una parte, y el alma, en la que se refleja este término, por otra, es decir, la distinción de Descartes ya no es apropiada para la comprensión de la moderna ciencia de la naturaleza. En el campo visual de esta ciencia aparece más bien la red de relaciones entre hombre y naturaleza, las conexiones por las que nosotros somos, como seres vivientes corporales, partes dependientes de la naturaleza, y a las que al mismo tiempo, como hombres, hacemos objeto de nuestro pensar y obrar. La ciencia de la naturaleza no está ya ante la naturaleza como un observador, sino que se reconoce a sí misma como parte de este juego recíproco entre hombre y naturaleza. El método científico de separar, explicar y ordenar, es consciente de los límites que le son impuestos por el hecho de que el aplicar métodos cambia y deforma su objeto, no pudiéndose distanciar el método del objeto. La imagen del mundo de las ciencias naturales deja de ser, por esto, un concepto científico”.

Esto introduce serias dudas acerca de la validez de los resultados al valorar lo que se considera real, como afirman los propios físicos cuánticos desde entonces.
Deducimos de esto que existen elementos no controlados en el momento de la observación, igualmente presentes en la materia que se observa, de los que no tenemos conocimiento o a los que no tenemos acceso de un modo válido científicamente.
Por otro lado, las investigaciones llevadas a cabo por la ciencia sobre el propio mundo de los sentidos y su capacidad de percibir la realidad por los animales y personas confirman la idea de las numerosas formas y niveles de percepción entre animales de distintas especies y de estos con el hombre, así como de los hombres entre sí, lo que impide establecer un principio universal de percepción objetiva y convierte a la realidad en escurridiza ya de entrada. Esto vuelve a poner en cuestión la validez universal de los datos que se obtienen por unos y otros de los que perciben diferente, tanto como sucede a los propios investigadores a la hora de medir los valores de la realidad material.
Lo dicho nos sitúa un poco en el terreno de lo que pretende este trabajo, y que se irá viendo poco a poco: que la realidad no es excluyente, sino poliédrica: compleja y una al mismo tiempo.

En el libro titulado DIALOG DES ABENDLANDES PHYSIK UND PHILOSOPHIE, publicado en Munich en 1966,el doctor ECKART HEIMENDAHL, al que pertenece la anterior cita sobre Heisenberg, se pregunta a continuación:
“¿Se comienza de nuevo después de una tal autolimitación de la ciencia de la naturaleza, a cerrar el antiguo círculo, interrumpido en la edad moderna, que reúne y aúna de nuevo Física y Filosofía? El término “fórmula del mundo” sugiere la unidad de un todo universal de la estructura del mundo como campo de fuerzas”.
Hasta aquí sendos ejemplos de cómo los pensadores científicos se aproximan al mensaje espiritual del cristianismo originario tantas veces expresado por Jesús de Nazaret a través de la profeta Gabriele.

Intuicion y lógica discursiva

La teoría de la relatividad de Einstein surge, no por una medida o una conclusión lógica utilizando el método científico, sino por una intuición poética de tipo espiritual que él mismo confiesa. No nace, pues, del discurso lógico sino de una “creencia” al decir de un científico ortodoxo. Mas esa teoría, nacida de tan despreciada fuente ha transformado la ciencia y gran parte del mundo moderno hasta el punto de que ni siquiera se han agotado las posibilidades de investigación abiertas por ella ni hemos sido capaces como humanidad de alcanzar a incorporar a nuestros hábitos mentales la filosofía que se deduce de la aplicación de la teoría de la relatividad o, posteriormente, de la física cuántica, tan relacionadas entre sí. Y no hemos conseguido como humanidad aplicar a nuestra vida los descubrimientos espirituales que se deducen de los nuevos conocimientos físicos porque es preciso un paso evolutivo en nuestra conciencia que aún no hemos dado.
Cuando Mozart compone a los cuatro años lo hace por el mismo sistema que Einstein: la intuición. Igual sucede con la obra de cualquier artista que, en resumidas cuentas, intenta expresar estados de conciencia más allá de la mente, buscando, por ejemplo, la armonía.
Ahora bien: tanto la relatividad como la armonía existían previamente. Estaban ahí. Sólo se necesitaba que alguien las descubriese y expresase.
Lo mismo puede decirse de otros grandes inventos e ideas en muy diversos campos, nacidas de intuiciones, de súbitos encuentros con una realidad subyacente a la realidad material y al mundo de la mente intelectual y los sentidos.
En estados superiores de conciencia alcanzados en las experiencias meditativas se descubren aspectos de la realidad y relaciones entre lo material y lo espiritual a los que en estados ordinarios no es posible acceder.
Sin embargo, a pesar de que esos impulsos son catalogados por la ciencia como irracionales, y nacidos de misteriosos ámbitos en los que no es preciso creer, por no ser del dominio de la ciencia, los científicos y muchos de los seguidores del materialismo más estricto no dudan en recoger esas “iluminaciones” y aprovecharlas para comprender la realidad y sacar provecho de ello. Ahí tenemos actuando a una parte de la realidad –la que se alcanza desde la mente lógica - intentado aplicar – a través del trabajo científico-lo que proviene del lado invisible de la realidad : la realidad metafísica catalogada como irracional, pero declarada útil. El resultado de este encuentro evidencia que entre ambas no hay oposición, sino concordancia, y que ambas se necesitan en este mundo terrenal para poder expresarse.
El hecho, pues, de que una parte de la realidad no haya sido descubierta no quiere decir que no exista, y esto es aplicable a cualquier reflexión sobre Dios o los mundos del “Más Allá”, los cuales muchos científicos, intelectuales y filósofos se atreven a negar categóricamente contraviniendo las leyes de la lógica de la que se consideran paladines.
La intuición de un místico para alcanzar estados de conciencia superiores a los ordinarios o los aprendizajes que recibe un meditador a través de su experiencia interior no dejan de ser al menos tan válidos como las experiencias de Einstein o de Mozart, por seguir con esos ejemplos.
Consideramos entonces que existen realidades no materiales pero que a veces se manifiestan y a veces no, pero que no sólo existen, sino que determinan la propia vida. Las emociones, por ejemplo, pertenecerían a este campo, así como las sensaciones, pensamientos o ideas. Y por supuesto, los finos impulsos espirituales provenientes del alma.

La influencia de estas realidades no materiales sobre la propia materia son de tal grado y naturaleza que son capaces de transformarla, haciendo visibles al mundo exterior, por medio de objetos concretos, los contenidos de esas realidades interiores llamadas pensamientos, sensaciones, sentimientos o ideas, que son manifestaciones del alma individual, nuestro proveedor inmediato de energía corporal. Así cualquier cosa que podamos observar a nuestro alrededor es la manifestación de uno de esas realidades interiores, convertida en objeto material: un poema, un edificio, un objeto cualquiera. Todo cuanto este mundo contiene está hecho a imagen y semejanza de nuestros pensamientos y contenidos de conciencia.
Bien, pero...

¿De dónde procede la energía de nuestro organismo, de nuestros pensamientos, emociones, etc.?

Nuestros órganos, glándulas, sangre, sistemas celulares en definitiva, están formados por átomos que transportan energía en su interior. Pero su interior tiene elementos visibles y no visibles. Visibles : los cuantos, compuestos de materia y de una parte no material la energía subcuántica que los alimenta y es energía invisible de naturaleza espiritual. De ahí emana la energía a nuestro organismo. Esto es esencial.
Esa energía invisible que alimenta a los cuantos –la energía subcuántica,- es energía espiritual pura, variable en cada organismo según su evolución espiritual, y en consecuencia define su número en cada uno en función de la calidad espiritual de los pensamientos, sentimientos, sensaciones, palabras y actos en el caso de los seres humanos. Es a través de esos cinco componentes por los que los átomos corporales pierden o ganan la energía que finalmente repercutirá en estados de salud o enfermedad. Cuanta menos energía subcuántica tienen los cuantos, mayor cantidad de materia (energía degradada) hay en ellos, y mayor es su número, lo que determina una mayor materialización, una densidad física mayor en los átomos. Recuérdese que los primeros componentes de la materia al producirse la Gran Explosión con que nació el Cosmos material fueron gases, lo más sutil, y de entre ellos los más ligeros: hidrógeno y helio.
Este no es asunto menor, porque antes de la Caída éramos seres puros, de naturaleza espiritual, y a medida que nos fuimos alejando de los mundos superiores divinos nuestra energía fue condensándose (tal como sucedió al universo tras el Bing-Bang hasta el extremo de que parte de ella se hizo visible (la parte material de los cuantos), hasta llegar a tener una densidad física en forma de cuerpo humano, igual que los planetas físicos tuvieron su forma densa al enfriarse.
A medida que vayamos ascendiendo en la escala evolutiva nos iremos desprendiendo de materia cuántica y aumentando la energía subcuántica en la misma proporción, lo que determinará nuestro acercamiento a los cielos puros que nos correspondan según como sean nuestras cualidades espirituales ( a medida que vyamos eliminando el ego y encarnando al Ser).


El materialismo no se justifica científicamente

Ya podemos concluir, en vista a lo anterior, que el mundo de lo real, visible y tangible está subordinado al mundo de lo invisible, irracional, de la energía sutil y, que por tanto, la materia es de naturaleza inferior, un escalón más debajo de lo espiritual.
De aquí se deduce que el materialismo está equivocado cuando establece el orden jerárquico de la realidad, y cree que es lo espiritual e inmaterial lo que debe subordinarse a lo material. Con ese pensamiento,-consecuencia de la Caída- se ha construido nuestra civilización. Y en este error de apreciación se basan los que dirigen el mundo materialista que nos ha tocado vivir.¿Tendrán razones objetivas para suponer que la materia es algo tan fiable como para edificar una civilización en su nombre? Tratemos de responder basándonos en lo que ya sabemos y añadiendo algo más. Hagámonos de nuevo la pregunta: ¿son fiables los componentes de la materia? Pues si son fiables, es decir suficientemente estables y permanentes, tal vez habría que contestar que sí, que la materia es un cimiento firme para edificar nuestra vida y nuestra civilización. De lo contrario, habremos hecho de ella un mito. Veamos.
A través del trabajo de los físicos cuánticos se ha desmenuzado la materia: partículas, moléculas, átomos, partículas subatómicas muy diversas...Todas ellas impulsadas por energía invisible que actúa más allá de los “cuantos” (“paquetes” mínimos visibles de energía cósmica que dan nombre, precisamente, a la Física Cuántica) descubiertos por Planck procedente en última instancia del –para un científico- incierto mundo del más allá cósmico. Sin embargo, oh sorpresa, obedecen a reglas precisas, como si cada partícula ínfima llevase grabada un misterioso e inaccesible programa que le induce a interactuar en el enorme cosmos. Un programa subcuántico, tan invisible y todavía no reconocido pero necesariamente existente como fuente de alimentación de los “cuantos”, que sirven de engarce entre el mundo material y el espiritual. De no ser así sería imposible que la energía del cosmos en general, penetrara en nosotros. Gracias, pues, a esta energía subcuántica que los alimenta, los cuantos –que contienen una parte de energía subcuántica, que es espiritual pura , y otra parte de energía más condensada- pueden actuar a modo de elemento de nexo entre lo extremadamente sutil y el átomo material y hacen llegar a los átomos, por medio de todos sus constituyentes, la energía cósmica divina. Gracias a los cuantos, la energía cósmica puede llegar a los átomos. En nuestro caso, como seres humanos, a nuestras células y órganos. Sí, pero ¿En qué medida? En la medida que estos se hallen libres de interferencias tanto materiales (sustancias tóxicas, p. ej.), como sutiles, (pensamientos o sensaciones negativas p.j) que pueden bloquear de uno u otro modo con su carga energética contraria a las leyes de la energía cósmica el acceso de esta a los átomos y las células corporales. En el caso de minerales, plantas y en el mundo animal es mucho más fácil ese acceso, debido a que,- a no ser que hayamos envenenado su hábitat,- no existen interferencias físicas ni elementos síquicos contrarios a las leyes espirituales. Por tanto, las plantas y los animales reciben con más facilidad la energía cósmica, y esa es la razón por la que enferman menos.
No puede decirse lo mismo de los humanos, que enfermamos por no estar en las condiciones adecuadas para recibir la energía cósmica al tener elementos que la bloquean. Así que las enfermedades no son castigos divinos ni producto del azar. Son nuestra cosecha.
Un místico o un creyente practicante, sabe y experimenta que esa fuente de energía incesante que mantiene en pie ordenadamente al Universo en todos sus ámbitos, desde la mayor de las galaxias a un simple fotón, a esa gigantesca fuerza inimaginable, pero omnipresente, es Dios.
En Dios se hallan presente las virtudes y cualidades que definen la energía espiritual de los cuantos: orden, voluntad, sabiduría, seriedad, paciencia, amor y misericordia.
Cada uno de nosotros nació con una de esas cualidades y una de esas virtudes específicas, cuya presencia en nuestra alma es una fuerza que debemos hacer consciente y utilizar para servir a Dios, la fuente de nuestra energía espiritual personal. Esta conexión cósmica nos ayudará a fortalecer nuestra alma y nuestro cuerpo, y es la puerta de entrada preferente para nuestra vida en la tierra y en el más allá.
(Por tanto se hace imprescindible el proceso místico de encarnar al Ser, de Cristificarse).
Pero a la mayor parte de los científicos parece que esto no les interesa y que el nombre de Dios no les gusta, como tampoco esa idea de orden profundo e inmutable cuya energía alimenta a los cuantos. Creen estar más allá del bien y del mal, pero prefieren, curiosamente para ser científicos, quedarse asombrados con el misterio que nutre a los átomos antes que aventurarse en investigar su naturaleza por otros medios. Entre tanto, aún prefieren llamar Azar a leyes que ignoran. Así que ahí tenemos a tantos científicos actuando justo como contrarios al método que proclaman: contra la evidencia y desde la creencia. Tal contradicción les impide aceptar la idea de Un Manantial creador de energía inacabable y múltiple y les ciega a la posibilidad de intuir la existencia de otros mundos diferentes al mundo material donde esa misma energía pudiera manifestarse de otros modos. Confieren al azar el papel que los antiguos griegos y romanos daban a sus dioses: caprichoso o fiel, dadivoso o tacaño, bondadosos o malvado. En definitiva, a favor a favor o en contra de uno por sus inescrutables designios.

Volvamos a lo anterior de otro modo y con ejemplos:

Los átomos que constituyen la materia son más o menos sutiles. Por ejemplo, el fotón es más sutil que el átomo de un guijarro. Eso parece indiscutible.
Pero ¿qué es lo que hace más o menos sutiles a los átomos? La vibración energética que determina su mayor o menor “consistencia”,la velocidad de sus componentes. Por ejemplo, del movimiento de sus electrones en sus diferentes órbitas en torno al núcleo. Los electrones de un guijarro se mueven a menor velocidad, por ejemplo, que un fotón de luz. De modo que el grado de materialidad de lo existente no responde más que a su nivel vibratorio energético. La materia no es entonces más que energía con diferente nivel de concreción: energía degradada en mayor o menor medida, y eso determina su apariencia. Los átomos de la sustancia gruesa se mueven más despacio y eso determina que exista como tal. Los átomos de luz, los fotones, se mueven mucho más rápidos y eso determina la naturaleza de la luz, y sus diversas frecuencias vibratorias determinan los colores del espectro partiendo de la luz blanca.

Si consideramos que aquello que tiene capacidad de permanecer por encima de los cambios es lo real y fiable y llamamos irreal y poco fiable para operar con ello a lo que no cumple esta condición, la materia no es real ni fiable, pues está sujeta a innumerables cambios y variaciones. Su inestabilidad responde a los movimientos de la energía que la informa. Y como la energía que la informa, en última instancia es cósmica y de naturaleza espiritual pura, los movimientos y ciclos de la materia corresponden a los ciclos y movimientos cósmicos; están relacionados profundamente con ellos.
Esto explicaría entre otras cosas, los fundamentos de la ciencia astrológica y la alquimia.
Los ciclos cósmicos son eras. Ahora estamos entrando en la Era de Acuario. Esta es una Era de espiritualidad, de paz, de armonía, pero tenemos pendientes muchos asuntos sin resolver durante dos mil años, muchos actos contra las leyes cósmicas (o pecados) que hemos grabado en la crónica magnética de nuestra planeta y en nuestras almas. Estas siembras se cosechan un día, y ese día está llegando poco a poco en forma de todo tipo de catástrofes y desastres sociales y personales, donde cada uno cosecha lo que sembró, y muchos encuentran aquí la muerte física.

Muerte, alma y Dios

Mas ¿qué pasa con la muerte a nivel de los conocimientos que poseemos? Que pasamos sin cuerpo físico, pero con una estructura de partículas con apariencia humana formada por átomos menos materiales que tienen que soportar ahora una carga energética más o menos negativa dependiendo de cómo haya sido nuestra vida. Entonces el dolor que hayamos producido lo sentiremos sin que exista la parte material que lo pueda amortiguar: lo sentiremos con toda su fuerza. Ese sufrimiento es tan agudo que muchos desean volver a encarnar, lo que puede suceder en cuestión de meses, e incluso semanas.
La muerte, pues, no nos libera de nada ni supone un paso al cielo, como se dice a menudo. Sólo nos libera de nuestra pesadez orgánica, pero a la vez, y negativamente, del “colchón” amortiguador del dolor anímico.
Las partículas del alma de cada uno tienen un mayor o menor componente de energía espiritual, y eso es lo que determinará su lugar en el más allá, su apariencia cromática y su aura magnética. Cuanta más carga tenga un alma, más cuantos tendrá en su estructura energética y más próxima a este mundo se encontrará. De ahí la existencia de fantasmas, almas que no superan un nivel suficiente que los aleje de este mundo al que no renuncian a pertenecer, y en el que desean encarnar por seguir con lo que tenían pendiente, por no poder soportar más el dolor, o tal vez por haberse dado cuenta de que tiene ventaja encarnar para purificar o expiar lo pendiente y volver al más allá en mejores condiciones.
Obsérvese que no es Dios un juez, sino que cada uno ha sembrado y cosechado en uso de su libre albedrío y es la ley de causa y efecto lo que determina su estado. Dios no obliga a nada, no obliga a nadie. Dios es amor y libertad y en este caso la vara de medir de nuestros actos no es Dios, sino la ley, del mismo modo que la vara de medir no es el agente de circulación cuando nos saltamos un semáforo rojo. El agente sólo es testigo. Tal vez no le gustaría multarnos, pero la ley también está por encima del propio agente, y él mismo no puede hacer otra cosa que cumplirla a su vez.
El universo está regido por leyes inmutables, y en los planos de purificación y en este donde encarnamos una y otra vez la ley de causa y efecto es determinante, y rige nuestros movimientos energéticos y nuestros estados de salud física y mental.

martes, 29 de julio de 2008

Estudio de la máquina humana

Todo ser humano tiene siete centros básicos fundamentales, veámoslos:

1) - El Intelectual, situado en el cerebro.
2) - El Centro Motor o del Movimiento, ubicado en la parte superior de la espina dorsal.
3) - El Emocional, el cual se halla en el plexo solar y en los centros específicos nerviosos del gran simpático.
4) - El Instintivo, situado en la parte inferior de la espina dorsal.
5) - El Sexual, ubicado en los órganos genitales.
6) - El Emocional Superior.
7) - El Mental superior.

Estos dos últimos solo pueden expresarse a través del auténtico cuerpo astral y del legítimo cuerpo mental.

El Yo ejerce control sobre los cinco centros inferiores de la máquina humana. Esos cinco centros son: Intelecto, Movimiento, Emoción, Instinto y Sexo. Los dos centros del ser humano que corresponden a la Conciencia Cristo, se conocen en ocultismo como Mente Cristo y Astral Cristo. Estos dos centros superiores no pueden ser controlados por el Yo.

Desgraciadamente todavía la Mente Superior y la Emoción Superior, no disponen de estos dos vehículos de Cristo. Cuando la Mente Superior queda vestida con el Mental Cristo y cuando la Emoción Superior se reviste con el Astral Cristo nos elevamos de hecho al estado verdaderamente humano.

Todo aquel que quiera disolver el Yo (La causa del pecado y el error) debe estudiar sus funcionalismos en los cinco centros inferiores. No debemos condenar los defectos. Tampoco debemos justificarlos. Lo importante es Comprenderlos. Es urgente Comprender las acciones y reacciones de la máquina humana. Cada uno de estos cinco centros inferiores tiene todo un juego complicadísimo de acciones y reacciones. El Yo trabaja con cada uno de estos cinco centros inferiores y comprendiendo a fondo todo el mecanismo de cada uno de estos centros estamos en camino de disolver el Yo.

En la vida práctica dos personas reaccionan ante una representación en forma diferente. Lo que es agradable para una persona, puede ser desagradable para otra. La diferencia está muchas veces en que una persona puede juzgar y ver con la mente y otra puede ser tocada en sus sentimientos. Debemos aprender a diferenciar la mente, del sentimiento.

Una cosa es la mente y otra el sentimiento. En la mente existe todo un juego de acciones y reacciones que debe ser comprendido. En el sentimiento existen afectos que deben ser crucificados, emociones que deben ser cuidadosamente estudiadas y en general todo un mecanismo de acciones y reacciones que fácilmente se confunden con las actividades de la mente.
Centros

1.- Intelectual
Tal centro es útil dentro de su órbita; lo grave es quererlo sacar de su campo de gravitación. Las grandes realidades del Espíritu sólo pueden ser experimentadas con la Conciencia. Quienes pretenden investigar las verdades trascendentales del SER a base de puro razonamiento, caen en el mismo error de alguien que, ignorando el uso y manejo de los instrumentos modernos de la ciencia, intentara estudiar la vida de lo infinitamente pequeño con telescopios y la vida de lo infinitamente grande, con microscopios.

2.- Movimiento
Necesitamos auto-descubrirnos y comprender a fondo todos nuestros hábitos. No debemos permitir que nuestras vida siga desenvolviéndose mecánicamente. Parece increíble que nosotros viviendo dentro de los moldes de los hábitos, no conozcamos estos moldes que condicionan nuestra vida. Necesitamos estudiar nuestros hábitos, necesitamos comprenderlos. Ellos pertenecen a las actividades del centro del movimiento. Es necesario auto-observarnos en la manera de vivir, actuar, vestir, andar, etc.

El centro del movimiento tiene muchas actividades. Los deportes también pertenecen al centro del movimiento. Cuando la mente interfiere en este centro, obstruye y daña porque ella es muy lenta y el centro del movimiento es muy rápido. Todo mecanógrafo trabaja con el centro del movimiento y como es natural, puede equivocarse en el teclado si la mente llega a intervenir. Un hombre manejando un automóvil podría sufrir un accidente si la mente llegase a intervenir.

3.-Emocional
El ser humano gasta sus energías sexuales torpemente con el abuso de las emociones violentas: cine, televisión, partidos de fútbol, etc. Debemos aprender a dominar nuestras emociones; es necesario ahorrar nuestras energías sexuales.

4.-Instinto

Existen varios instintos. El instinto de conservación, el instinto sexual, etc. Existen también muchas perversiones del instinto. En el fondo de todo ser humano existen fuerzas subhumanas instintivas, brutales, que paralizan el verdadero espíritu de amor y caridad.
Estas fuerzas demoníacas deben primero ser comprendidas y luego sometidas y eliminadas. Son fuerzas bestiales: instintos criminales, lujuria, cobardía, miedo, sadismo sexual, bestialidades sexuales, etc. Necesitamos estudiar y comprender profundamente esas fuerzas subhumanas, antes de poder disolverlas y eliminarlas.

5.-Sexo
El sexo es el quinto poder del ser humano. El sexo puede liberar o esclavizar al hombre. Nadie puede llegar a ser íntegro; nadie puede realizarse a fondo sin la fuerza sexual. Ningún célibe puede llegar a la realización total. El sexo es el poder del alma. El ser humano íntegro se logra con la fusión absoluta de los polos masculino y femenino del alma. La fuerza sexual se desarrolla, evoluciona y progresa en siete niveles. (Los Siete Niveles del Alma). En el mundo físico el sexo es una fuerza ciega de mutua atracción; en el astral la atracción sexual se fundamenta en la afinidad de los tipos según sus polaridades y esencias.

En el mental, la atracción sexual se realiza según las leyes de la polaridad y de la afinidad mental. En el plano causal, la atracción sexual se realiza sobre la base de la Voluntad Consciente. Es precisamente en este plano de las causas naturales donde se realiza conscientemente la plena unificación del alma. Realmente nadie puede llegar a la gloria plena del Matrimonio Perfecto, sin haber alcanzado este cuarto estado de integración humana.

Necesitamos comprender a fondo todo el problema sexual. Necesitamos ser íntegros. Necesitamos trascender la mecánica del sexo. Necesitamos saber procrear hijos de la Sabiduría. En el instante supremo de la concepción, las esencias humanas están completamente abiertas a toda clase de influencias. El estado de pureza de los padres y la fuerza de voluntad para no derramar el Vaso de Hermes, es lo único que puede protegerlos contra el peligro de que se infiltren en el Zoospermo y en el Ovulo substancias subhumanas de Egos bestiales que quieren Reencarnarse.